¿Está muerto el activismo ecologista? “Podemos” como paradigma


La portada del famoso %22the death of environmentalism%22 com el no menos famoso y falso proverbio chino de que el simbolo de crisis es oportunidad y amenaza. Pues no

En Octubre de 2004 dos ecologistas americanos, Michael Shellenberger y Ted Nordhaus, presentaban un texto titulado “The Death of Environmentalism” (traducido al castellano aquí y aquí). Estos señores no eran, en absoluto, desconocidos; fundadores del Breakthrough Institute (algo así como “el instituto de los grandes logros”, centrado en propuestas para una nueva sociedad desde una visión claramente ecologista) tenían un interesante historial de activismo green. Durante la reunión anual de la Environmental Grantmakers Association, una relevante institución norteamericana donantes de fondos a asociaciones ambientales, presentaron ese provocativo texto que iniciaría un interesante debate sobre el futuro del ecologismo. Para evitar dudas le añadieron “políticas en un mundo post-ambientalista” de subtítulo. Y sabrá que el prefijo post + algo (post-moderno, post-romántico, post-material…) suele plantear la defunción del algo, a veces con la idea de renovar ese algo. El texto tuvo una amplia repercusión global, consiguió referencias en Wired o en el New York Times, y abrió uno de los más interesantes debates sobre ecología en esos años (como escribía “The Economist” en abril de 2005 en “Rescuing environmentalism“). Criticados duramente por los ecologistas históricos (como Sierra Club o Greenpeace) y nombrados “héroes” para otros, esos dos “bad boys“del ecologismo, abrían un más que necesario debate: la necesidad de actualizar en el siglo XXI un decadente movimiento ecologista-ambientalista.

Shellenberger y Nordhaus (norteamericanos), defendían la idea de que los grupos ambientalistas habían fracasado totalmente en su intento de cambiar la sociedad. Entendían que la acción ecologista ya sólo se significaba por ser poco más que un conjunto de actuaciones descoordinadas de protesta, aisladas, más cercanas a las de un simple grupo de presión, que a una alternativa real política o social. Desde su visión, tener un sesgo ideológico más social y menos ambiental habría herido de muerte al movimiento ecologista. Enfoques demasiado cercanos al neomarxismo, centrados en la problemática social, en un recurrente rechazo al capitalismo y a la tecnología, y por todo ello menos enfocados al ecologismo, habrían resultado fatales. Igualmente -decían- la apuesta por el litigio legal como principal línea de actuación  así como un mensaje catastrofista generaban un negativismo sin mucho recorrido. Curiosamente, el texto provenía de la mirada crítica del sector ecologista de Estados Unidos, un país que ha obviado demasiado a menudo al medio ambiente (que paradójicamente, y como se comentó en este otro post, no creen en el calentamiento global, pero sí en el ahorro energético). Tanto Clinton, como Bush Padre (con Rio) Bush Jr. (con Kyoto) o Obama (aún no sé si ha hecho algo, la verdad) nunca lo entendieron como un tema a incorporar en la agenda, o al menos hasta hace muy poco

"Cambia el sistema no el clima"; un interesante mensaje donde el activismo social canibaliza al ecologico. Y ni uno ni otro

¿Cómo surgió el ecologismo? El elevado crecimiento demográfico, el desarrollo técnico y científico y el propio devenir del hiperconsumista capitalismo occidental, marcadamente antiecológico, de finales del siglo XX, planteó a buena parte de la sociedad la necesidad de denunciar el riesgo a una catástrofe ecológica irreversible (aquí un post sobre el origen, las características y la personalidad del ecologismo). El movimiento ecologista surgía como puro activismo social, que SIEMPRE surge ante la debilidad o incapacidad de los partidos políticos tradicionales para representar los intereses y demandas (nuevas o no) de crecientes sectores sociales. En cualquier caso, el activismo ambiental no deja de ser un fenómeno reciente, opuesto SIEMPRE a las instituciones de gobierno existentes y que, en su origen, ocupó el espacio de las antiguas organizaciones de clase obrera, que en los 90 fueron sistemáticamente congeladas, jibarizadas o destruidas (recuerde este otro post) por el neoliberalismo. Fue el desinterés de los partidos tradicionales por la cuestión ambiental y ecológica, el que genero ese espacio de activismo; algo paradójico pues si existe esa inquietud social… ¿por qué no la asumen los partidos mainstream?

Era obvio que, con el tiempo, el original activismo off system de los ecologistas (como lobby más o menos estructurado), pasaría a la acción política real. Sus primeras iniciativas surgieron en Europa (Reino Unido, Francia y Alemania) a finales de los 70. Estos partidos suelen asumir dos ubicaciones en el espectro político tradicional izquierda-derecha: o cercanos a la izquierda marxista, alternativos, y con claras consignas antimilitares y antinucleares, o cercanos al conservacionista ambiental, más apolíticos y generalmente muy locales. Serían los llamados, respectivamente, verdi-rojos (algunos les llaman “sandías”, despectivamente: verdes por fuera, rojos por dentro) o verdi-verdes.  Sus resultados (ya sea como partidos ecologistas puros o como ecosocialistas) han sido conseguir una adhesión muy pequeña del electorado mordiendo cuota del tradicional electorado de izquierda, siendo su máxima aspiración llegar a ser “bisagras“. Sus mejores resultados (sobre el 10%) suelen darse en las elecciones al Parlamento Europeo o en las elecciones generales alemanas; sin embargo, en las elecciones nacionales de cada país (en Europa; testimoniales en el resto del mundo) suelen tener resultados entre el 1% y el 8% del total de votos emitidos (puede chequearlo aquí). Esto resulta también algo paradójico, pues si no existe nadie que esté contra el medio ambiente (¿conoce alguno?), entonces… ¿por qué no forma parte de las prioridades políticas del electorado?

El cartel electoral de Podemos; parace que si pudieron. La duda es si podran mas, pero los que quieran deberian fijarse en lo que hacen.

La durísima crisis económica en el sur de Europa ha generado espacio para nuevas formaciones políticas,como la Syriza de Alexis Tsypras o con el movimiento 5 Stelle Nacionale de Beppe Grillo, con un estilo y propuestas contrapuestas a los agotados partidos políticos existentes. En España Podemos, una iniciativa fundada en… ¡enero de 2014!, tendría hoy la intención de voto del 30% del electorado español. Otra cosa será su posterior capacidad para vertebrarse y subsistir dentro de un sistema político y, en especial económico, muy complejo. En realidad de Podemos interesa analizar la forma y no el fondo (que propongan lo que quieran y si les votan, que ganen: eso es la democracia). ¿Es posible diseccionar el éxito de Podemos en las europeas? (la que les dio 1,2 millones de votos en España…). De entrada, un equipo profesional, con politólogos, y gente muy motivada (qué saben lo que hacen); elevada personalización (no olvide que no se votan programas, sino rostros, maneras, líderes, marcas…); mensajes muy claros y lenguaje muy simple (“la casta” y otros elementos folklóricos de la rancia lucha de clases: “los de abajo y los de arriba“); ambición (“nos presentamos para ganar“); guiños intergeneracionales; ausencia de pasado y antecedentes (ni buenos ni malos); uso de las redes sociales (los militantes ahora son activistas) y la tranquilidad que da saber que no se tendrá que cumplir ningún programa y que, por tanto, se puede vender lo que se quiera… Pero lo cierto es que Podemos supo leer en el fracaso del movimiento 15M español (una explosión renovadora de ideas, aunque sin líderes, programa ni instituciones) cómo articular un liderazgo efectivo y claro, tomando su herencia (sus ideas). Nada nuevo ni original (vea su campaña en este video), pero sí muy efectivo, ayudado por la mediocridad de los soberbios, rígidos y trasnochados partidos tradicionales españoles.

Ese progresivo abandono del ecologismo del espacio central de la comunidad puede extraer, quizás, interesantes lecciones de la emergencia de Podemos. Probablemente lo que falló en el movimiento ecologista (totalmente fracasado como alternativa) fue la pérdida de la batalla de las ideas. El rechazo de soluciones pragmáticas, la deriva a la utopía permanente, la ausencia de transversalidad, la negación del análisis de costo-beneficio… Todo ello nos ha privado de un movimiento verde pensativo. Y aunque Shellenberger y Nordhaus certificaron la defunción del ecologismo clásico con el nuevo siglo, no es posible decir lo mismo del activismo social. Efectivamente, desde 2010 han surgido interesantes movimientos ciudadanos: las primaveras árabes, Occupy Wall Street, el citado #15M,  el movimiento pro vivienda asequible en Israel, la movilización estudiantil en Chile… y demás movimientos de ocupación (a todos los niveles) del espacio público y del debate. Todos ellos no son sino movimientos de reacción y protesta que, de entrada, quieren denunciar un estado de las cosas. No se centran en proponer soluciones; simplemente buscan poner de manifiesto la situación actual y exigir cambios (por lo general a los demás). Por esa misma razón, el actual ecologismo debe plantearse hacia dónde y de qué manera canalizar toda esa necesidad (insatisfecha) de los ciudadanos para integrar, articular, movilizar y representar sus inquietudes ambientales (y si quiere, por extensión, sociales). El progresivo empowerment de las comunidades, así como la posibilidad que establece la tecnología digital de generar procesos de inteligencia colectiva y, con ello, de enriquecer el debate, nos lleva a un escenario donde puede ser posible innovar y transformar la sociedad de un modo efectivo. Y eso sí que no podemos desaprovecharlo.

Dots

Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is an Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business School and Ph.D (c) in Economy. All his professional career has been devoted to solve problems in the energy sector, starting with renewables in 1995, and currently lives in Buenos Aires (Argentina). Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions about current topics regarding to energy and economy.
Esta entrada fue publicada en Medio Ambiente, Sociedad y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a ¿Está muerto el activismo ecologista? “Podemos” como paradigma

  1. Pedro dijo:

    felicidades por este nuevo artículo!

  2. pedro.arellano@portdebarcelona.cat dijo:

    felicidades por reengancharte con tus artículos !!

    por cierto, revisa el link “Leer más de esta entrada” ya que no te manda a la nueva entrada.

    hablamos!

  3. Carlos Pastor dijo:

    Sobre todo, ya era hora de que volvieras. Un puñado de tiempo sin escribir un artículo ya se hacía demasiado largo. Me parece acertado, como siempre, lo que dices, pero lo que más me importa es que hayas vuelto al ruedo ¡porque no era que no estuviera pasando nada!

  4. Lorenzo Font dijo:

    Welcome back! Interesante artículo!

    Para cuando un artículo sobre el estado del sector energético en Argetina o Latinoamerica?

  5. Anselmo dijo:

    En mi opinión el ecologismo surgíó en un entorno económico ,social y político determinado, y lo que ocurre es que ese entorno ha cambiado. Eso no quiere decir que las ideas en que se basa hayan perdido vigencia. Todo lo contrario ,forman parte de las creencias permanentes de las masas, y dado el agotamiento progresivo de los recursos naturales a que nos enfrentamos, es previsible que las masas no vayan a tardar mucho en asumir ,igualmente, la creencia permanente de en un planeta finito no se puede perseguir el crecimiento económico ilimitado. Idea que considero la piedra angular de cualquier pensamiento ecologista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s