El enigma de la muerte masiva de las abejas


%22El Incidente%22 empezaba con la muerte de las abejas. Luego los arboles emitian una toxina que hacia suicidarse a la gente. Estamos avisados

Si las abejas desapareciesen de la faz de la Tierra, a los hombres sólo les quedarían cuatro años de vida“. Esta cita que se atribuye a Albert Einstein, y que suena a maldición apocalíptica, podría convertirse en realidad. Al menos en lo referente la desaparición de las abejas… Porque en los últimos años se ha visto reducir de forma preocupante su población (por ejemplo, en Estados Unidos ha caído un 25% desde los años 90). Esa cita (parece que falsamente) atribuida a Einstein muestra el más que importante rol de las abejas para la vida humana. Y es que estos insectos voladores (que a mí me producen pánico) son unos de los llamados polinizadores del ecosistema mundial. En 1996 precisamente, los científicos Stephen Buchmann y Gary Paul Nabhan escribían el que fue casi un clásico instantáneo y referente del tema: “The Forgotten Pollinators“. Con ejemplos de las Islas Galápagos, de las selvas de Panamá o de la jungla malaya nos contaban (y demostraban) la importancia de insectos y pájaros en la polinización, (o incluso la de los murciélagos)  y sobre cómo la vida humana podía quedar gravemente afectada de modificarse esa relación.

¿Realmente es tan importante el rol de los polinizadores? Sin duda. El primer problema que representa la muerte de insectos es la pérdida de biodiversidad. El segundo es la estabilidad en las cosechas de alimentos, lo que -por si alguien duda de la importancia del primer problema- es mucho dinero. Gallai, Salles, Settee y Vaiselle en 2009 evaluaban el efecto económico de los polinizadores en más de 153.000 millones de dólares al año, lo que era equivalente al 9.3% de la producción agrícola mundial. Cerca del 80% de la dieta humana se produce (de forma directa o indirecta) a partir de 100 especies de frutas y semillas que han precisado de polinizadores. Y si ahora piensa que Naciones Unidas señala que las colonias de abejas en Estados Unidos han disminuido un 30%, y que en algunos países europeos se ha perdido el 20% de esta población, puede tomar idea de la magnitud. The Guardian” comentaba fenómenos parecidos ocurridos en Gran Bretaña desde 2010. ¿Pero a qué se debe esa desaparición de abejas? Muchos hablan de enigma o causas desconocidas (el tema tiene un cierto aire de misterio, la verdad), y se han barajado  diferentes. Incluso la (al menos para mí) fantástica película “El Incidente” de M. Night Shyamalan empezaba con la (presunta) cita de Einstein en un pizarrón.

Segun Naciones Unidas, la contribución de los polinizadores a cultivos usados directamente para la alimentación es de 153.000 millones de dolares. Una pasta gansa.

Ahora, un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)  determina hasta 12 factores diferentes: la degradación de los hábitats naturales, que conllevan la pérdida de especies de plantas con flores, alimento para abejas (desde 1980 descendió el 70% por ciento en las principales flores silvestres); la presencia de algunos parásitos en las abejas (como el ácaro Varroa, que se alimenta de sus fluidos, o el escarabajo de las colmenas endémico del África subsahariana, que se ha extendido a América del Norte y Australia, y que “ahora se prevé que llegará a Europa“); la competencia por las “especies exóticas” (como la abeja africanizada en EE.UU. o la avispa asiática que se come a las abejas de miel europeas); la contaminación del aire que puede interferir con la capacidad de las abejas para encontrar plantas con flores (aromas que llegaban a 800 metros en el siglo XIX, ahora llegan a menos de 200 metros de una planta); los campos electromagnéticos (que podrían estar cambiando comportamiento de las abejas, pues tienen pequeños cristales de plomo en sus abdominales); los herbicidas y pesticidas (este era de esperar); el manejo industrial de las colmenas (que para mejorar márgenes reutilizan equipos y alimentos de colonias muertas); o, incluso, el transporte de abejas por carretera de empresas que ofrece servicios de polinización y que extienden a los parásitos…

En cualquier caso, esta no es la primera vez que se producen extinciones masivas de abejas. La primera pérdida inexplicable registrada fue en EE.UU. hace 150 años y, desde entonces, han desaparecido un diferentes intervalos en Norteamérica, Europa y Australia. En aquel momento, como ahora, los sospechosos principales fueron las deficiencias en la dieta de las abejas, la contaminación, las plagas, los parásitos o la mala gestión de los apicultores, pero el asesino nunca fue identificado. ¿Pesticidas, parásitos, plagas, virus? Será la suma de todos. Multiples elementos de complicada interrelación, pero sin un único culpable. Bueno, a excepción de los humanos. En Italia, Eslovenia y Alemania recientemente se han prohibido los plaguicidas neonicotinoides (que son neuroactivos, o sea que les funden el cerebro a los bichos), como el superventas  Imidacloprid, de Bayer CropScience (800 millones de euros al año).

Las manifestaciones de París para protestar contra los efectos del %22Gaucho%22 en las abejas. Liberté y Fraternité a tope

En 1999, el gobierno francés ya lo había prohibido (allí era más conocido por su nombre comercial “Gaucho“) en los cultivos de girasol, después de que en el 2000 cientos de personas salieron a las calles , en su mayoría relacionados con el sector de la apicultura para protestar (algo muy francés, sin duda). Luego, en 2004 se prohibió en los cultivos de maíz. Aunque las pruebas realizadas por los propios los fabricantes demostraban que no había correlación, y que la agencia francesa de seguridad alimentaria AFSSA no reveló diferencias significativas en las tasas de mortalidad antes y después de que los plaguicidas fuesen prohibidos, se prohibieron. Science, recientemente indicaba lo contrario. Lo dicho: la muerte de las abejas la produce una suma de elementos que se realimentan entre ellos, con un resultado catastrófico.

Ahí estan las abejas, libando nectar de la flor y polinizando con el culete

Pero la respuesta – en el fondo- se encuentra en la aplicación de métodos de la industria en la gestión agrícola de la polinización y la intensificación en la producción de alimentos. Eso junto con varios factores ambientales, que también son la otra cara de la polinización a escala industrial y la intensificación de la producción de alimentos. Demasiada tensión en los ecosistemas. La muerte masiva de abejas, en realidad, sería una especie de barómetro que mostraría lo que le estamos haciendo al medio ambiente. Vendrían a ser algo parecido a aquellos canarios en jaulas que se bajaban a las minas de carbón a principios de siglo. Si los pajaritos cantaban, no había ningún problema. Los mineros podían trabajar -sin mayor tensión de la normal de estar en una mina- mientras le escuchaban. Pero si el canario dejaba de cantar, muerto, los mineros salían del agujero por patas, señal clara de la presencia de metano o monóxido de carbono. Así como los animales se comportan extrañamente antes de un terremoto o un huracán, acurrucados en la esquina de una habitación, todas esas colmenas vacías y silenciosas son un presagio de una inminente crisis ecológica. Porque al margen de todas esas posibles causas, en su informe, la UNEP realizaba una declaración demoledora, que igual es la auténtica y única respuesta al enigma: “Human beings have fabricated the illusion that in the 21st Century they have the technological progress to be independent of nature“. El rey de la creación, ya sabe. Y así nos va.

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Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is an Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business School and Ph.D (c) in Economy. All his professional career has been devoted to solve problems in the energy sector, starting with renewables in 1995, and currently lives in Buenos Aires (Argentina). Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions about current topics regarding to energy and economy.
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5 respuestas a El enigma de la muerte masiva de las abejas

  1. Juan Carlos dijo:

    El cambio climático es uno de los factores que más fuertemente puede estar incidiendo en la desaparición de las abejas pero, como dice el post,hay multiples causas que explican la desaparición paulatina de estos insectos tan útiles para el hombre. Cada vez somos más dependientes de la agroindustria que requiere producir millones de toneladas de alimentos. Cualquier alteración por mínima que seaen esta producción vital repercutirá do forma grave en nuestra civilización. La disminución del número de abejas es un indicio preocupante.

  2. Juan Carlos dijo:

    Dejo un link que complementa este interesante post:

    http://www.mundonuevo.cl/blog/articulos/la-desaparicion-de-las-abejas/

    Un cordial saludo

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