Tierras Raras


Las raras tierras raras

Innovar no es sólo imaginar nuevas soluciones a problemas conocidos. Es también imaginar cómo desarrollar esas soluciones de forma práctica, rápida, accesible y barata. Por eso, en este inicio del Siglo XXI, las nuevas y previstas invenciones tecnológicas podrían ser sólo una quimera por la escasez (y coste) de las llamadas “Tierras Raras“. ¿Ha oído hablar de ellas? Si aún no ha sido así, no se preocupe: oirá. Para la IUPAC son un grupo de diecisiete elementos químicos de la tabla periódica: los quince lantánidos más el escandio y el itrio. Los lantánidos se dividen, por un lado, en “Tierras Raras Livianas“: el lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometeo y el samario; por otro están las (era de esperar) “Tierras Raras Pesadas“, y son los también impronunciables europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio. Menos el prometeo, todos los otros se hallan como óxidos, encapsulados dentro de minerales. Curiosamente aunque se les llame “raras” no lo son del todo (aunque algunos no lo crean). De hecho, son tan abundantes como dispersos, y de complicada extracción. Por su estructura microscópica, poseen propiedades físicas muy interesantes y de difícil sustitución. Son, principalmente, características ópticas y magnéticas y de resistencia, y en esas suelen ser imbatibles con los otros elementos.

Piense en la (famosa) bombilla de Edison. La lámpara de incandescencia era conocida antes de él; de hecho Joseph Swan la patentó un año antes en el Reino Unido , pero la historia le ha dado la fama a él. La invención consistió, en realidad, en hallar el material del filamento, para lo que probaron montones de sustancias. Al final, la mayor resistencia (más horas de luz sin fundirse) se encontró en un filamento de bambú carbonatado procedente de Yawata (en esa ciudad hay un monumento que lo recuerda). Así que no olvide nunca la tangibilidad de las ideas… La importancia actual de las tierras raras es que son imprescindibles en la electrónica. Por ejemplo, el holmio y disprosio son necesarios para fabricar un láser; 15 kg de lantanio y 11 de neodimio van en las baterías del Prius: el samario es esencial para los imanes y los nuevos motores eléctricos;  el europio y el itrio excitan al fósforo rojo en las pantallas LCD, o se usan en los billetes de 500 € para que no se puedan falsificar. Y así, montones de aplicaciones. Si duda de su aporte para las nuevas tecnologías, piense que los convertidores catalíticos, pilas de combustible, los superconductores de alta temperatura o la esperada nanotecnología son también ejemplos de equipos que precisan de estos componentes tan raros.

Mapa de localización de las principales reservas de tierras raras en el Mundo

Pero ¿qué las hace tan importantes? También el plástico es omnipresente, y no hay tanto lío… Por un lado, su creciente demanda: tasas del +10% anual; en 2010 la demanda fue de unas 136.000 toneladas y se esperan 200.000 en 2015. Por otro, sus clientes: baterías, aplicaciones informáticas civiles y militares, generación eléctrica (en especial, las renovables), motores eléctricos, electrónica de todo tipo… Alto valor añadido, sin duda. Pero lo que deja más intranquilos a muchos es quién las controla. China produce en la actualidad la práctica totalidad de tierras raras del planeta: extrae el 97%, separa el 97% de los óxidos y produce el 83% de las aleaciones finales. O sea, casi todo el Global Supply Chain. La cosa tendría una cierta lógica pues China tiene enormes reservas (sobre el 50% del total) y, a la vez, consume una buena parte (del orden del 60-70%), pues ya sabe de dónde vienen casi todos los cacharritos electrónicos: “designed in Cupertino” sí; pero “aseembled in China”. El resto de tierras raras estaría en la antigua URSS (17%), en Estados Unidos (11%), en India (3%) y Australia (1,4%). El 19% que quedaría búsquelo entre Canadá, Groenlandia, Malasia, Brasil, Sudáfrica, Malawi, Vietnam, Tailandia, Indonesia si espera encontrar algo.

Volvamos a China. Las dos fuentes principales del país son la mina de Bayan Obo, que se encuentra en la Mongolia Interior (mire esta foto de la NASA), y las minas ricas en lantánidos pesados en la costa de Guangdong (al sureste del país). Esta segunda zona es muy rica en gadolinio y utecio, pero parece ser que podría tener hasta el 80% de las reservas mundiales de estos dos elementos. A la práctica, las tierras raras son un contexto de cuasi-monopolio de China, donde intentan desarrollar una mayor integración vertical (en especial en empresas que dependen del Estado) para aumentar su dominio aún más en el mercado. Desde 2007 China estableció medidas para proteger su mercado de lantánidos: prohibición de la inversión extranjera directa (en este sector, en los otros no), aumento de los impuestos a la exportación, control de precios, congelación de las licencias de explotación minera… en una clara tendencia proteccionista. Los cupos de exportación han sido una de las medidas más discutidas desde que se introdujeron en 1999, aunque fue la reducción de cuotas del 40% entre 2009 y 2010, fue la que hizo subir los precios a lo bestia (de hecho se generó un deficit del 14% de la demanda total). Los analistas hablaban de “guerra por las tierras raras“, incluso. Con esos precios no era extraño.

Los precios de las tierras raras desde 2008 a 2012. Ahí ve el pico de la restriccion de cuotas y el final del pico

Tras ese endurecimiento del proteccionismo chino, la Unión Europea, Estados Unidos, Japón y México presentaron una queja ante la OMC, que decidió investigar. En julio de 2011 se le declaró culpable de restricciones discriminatorias a las exportaciones de nueve productos básicos. Tras la sentencia, el Gobierno chino duplicó las cuotas de tierras raras a países extranjeros para el segundo semestre de 2011; eso hizo bajar algo los precios de los minerales, que habían roto todos los registros. Si el óxido de lantanio costaba más de 100 dólares el kilo en 2011, ahora está en poco más de 20. Lógico. Unos precios tan altos han sido un fuerte incentivo para la búsqueda de sustitutivos (aunque los chinos, muy piolas, dijesen que se les acababan). Luego, la crisis global ha hecho el resto. Añada una menor demanda industrial y el desánimo de los especuladores cuando a inicios de septiembre “Super” Mario Draghi declaró que el BCE compraría deuda a los países en problemas, en lo que se denominó “enseñar el bazooka“. Todo eso ha hecho caer los precios a mínimos históricos. Es más: los bajos precios han llevado a algún productor chino a parar, y a otros a aumentar la concentración empresarial, con compras y fusiones entre empresas mineras del sector, tanto en China (como REHT)  como en Estados Unidos (como el gigante Molycorp).

Pero, visto lo visto, el suministro de estos minerales preciosos va a seguir siendo, si no muy limitado, sí restringido debido a esa enorme concentración en China. Siempre existirá la duda de si será suficiente para satisfacer a todo el mundo y, por tanto, se va a tratar de un sector de esperable volatilidad en los precios. Sin embargo, por más que valiosas, las tierras raras no son todavía estratégicas. Hay 28 minerales estratégicos utilizados en la industria por tener propiedades especiales  y ser imprescindibles para el funcionamiento de la economía mundial. Serían el cobre, plomo, zinc, estaño, platino y uranio; tras ellos estarían el oro, la plata, el tungsteno o wolframio, el calcio y, luego, más lejos las tierras raras. Minerales como el coltán, el niobio, el berilio o el molibdeno estarían en esta lista debido a los últimos avances tecnológicos. Pero no se preocupe. Esta vez no va a ser diferente que en otras. Los precios de las tierras raras volverán a subir. No habrán guerras por su control, pero esto no acaba sino de empezar. Previéndolo, el Department Of Energy americano ha decidido constituir un centro experto en tierras raras. Para evitar “shortages” dicen. Y mucho los deben temer para invertir 120 millones de dólares. Así que cuando vea que los precios de la electrónica de consumo (los de los misiles Tomahawk también, pero es más difícil darse cuenta), del iPad 4 o del iPhone 7 o de los Prius empiecen a subir más pronto que tarde, fíjese bien. Igual son las tierras raras.

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Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is an Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business School and Ph.D (c) in Economy. All his professional career has been devoted to solve problems in the energy sector, starting with renewables in 1995, and currently lives in Buenos Aires (Argentina). Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions about current topics regarding to energy and economy.
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2 respuestas a Tierras Raras

  1. Jose Maria Lluis dijo:

    Muy interesante el post David, y de actualidad como siempre. Las tierras raras son vitales en elementos del vehículo eléctrico (baterías de litio) y en los aerogeneradores que deben cubrir la demanda energética de estos (imanes permanentes neodimio y samario), por tanto si en esto de la energía estábamos en manos de saudíes iranís y venezolanos en poco tiempo estamos en manos de chinos para poder llenar el “depósito”. Habrá que buscar otras soluciones que las hay, aunque no tan competitivas, pero así se evitará la huella geopolítica y medioambiental de la extracción y comercio de estos materiales (hace poco leí acerca de las condiciones infrahumanas de la minería China de tierras raras), que puede ser tan devastadora como la huella de CO2. Gracias por tus apuntes.

  2. Fleischman dijo:

    Hola David:

    Me suena que en el Prius el neodimio se utiliza no en las baterías sino en el motor (aproximadamente 1 Kg):

    http://es.wikipedia.org/wiki/Im%C3%A1n_de_neodimio

    Un saludo.

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