Megaciudades, con carbón por un lado y campesinos por el otro


Fue en algún día de 2007. “The world comes to town” decía The Economist. Era el mayor cambio global de la humanidad hacia el industrialismo. Por primera vez en la historia más del 50% de la población mundial vivía en ciudades. Dice la Organización Mundial de la Salud que en 2025 será el 58%: unos 4.000 millones de personas. En 2050 un 70%. ¿Blade Runner hecho realidad? Igual sí, pero sin coches volando. Se espera que la mayor parte de este nuevo crecimiento urbano tenga lugar en Asia. Normal. El eje de gravedad de la geopolítica mundial se ha desplazado del Atlántico al área del Asia-Pacífico (allí es donde Obama concentrará el gasto militar). No va a estar en el Atlántico como en los últimos 500 años. La Unión Europea y sus mercados (maduros y endeudados) no dan para tanto: las crecientes clases medias consumidoras están sobre todo en Asia. Y miles de emigrantes rurales cada día se desplazan del campo a la ciudad en busca de trabajo. Campesinos en éxodo hacia las ciudades indias, chinas, pakistaníes… Piense que la agricultura ocupa a 1.300 millones de personas: el 40% de los trabajadores (en Asia, Africa y Oceanía más del 50%).

Para McKinsey todo este crecimiento urbano aún potenciará más la “tercerización” de la economía global. De hecho, los gigantes económicos no son países, sino ciudades. No es población: es estructura productiva. La mitad del PIB mundial de 2007 lo generaron 380 ciudades en las regiones desarrolladas; de hecho, más del 20% del PIB mundial proviene de… 190 ciudades de Norteamérica (vea aquí la tabla del WSJ). El PIB de Nueva York (y alrededores) es parecido al de toda España. El de Chicago es como el de toda Bélgica. Los Ángeles supera el de Suiza, o San Francisco a Dinamarca. Luego, otras 220 ciudades más contribuyeron a otro 10%. Pero el cambio de paradigma será brutal: según McKinsey, 100 de esas ciudades caeran de la lista en 2025… porque entrarán 100 ciudades chinas. Por ejemplo, Shanghai añadirá unos 200,000 nuevos residentes al año entre 2010 to 2025 hasta llegar a los 20 millones. Sin embargo, las mayores tasas de urbanización se darán en las nuevas y emergentes mega-ciudades como Kinshasa, Lagos, Karachi, Dhaka, Mumbai, Manila, Lahore y la “campeona” Delhi, con más de 400.000 nuevos ciudadanos al día. Lo dicho: éxodo agrícola en busca de mejores oportunidades.

Todo ello va a poner en tensión sus infraestructuras urbanas. Imagine el colapso de los transportes públicos, las necesidades de agua potable, los cortes de suministro eléctrico, los servicios sanitarios, las cloacas…  Y… !a edificar! Porque China e India precisarán de 16.000 millones de nuevos metros cuadrados para albergar a esos 1.000 millones de personas recién llegados…. Y ahí están sus burbujas. En 2006 Mike Davis publicaba su famoso “Planet of Slums“: un libro que relataba dónde iban a vivir los recién llegados. Eso de las “Slum cities” es la forma glamurosa que tienen los arquitectos de referirse a las “chabolas” en España, las “villas” en Argentina, los “ranchitos” en Venezuela, las “favelas” en Brasil, los “tugurios” de Colombia, los “shanty towns” americanos o el “llegaypón” cubano (estos, siempre tan guasones) . Todos son lo mismo: casetos para malvivir, montados como se puede y al margen del ordenamiento urbanístico. Nombres para expresar la misma miseria urbana. Y, como decía Davis, “constituyen un asombroso 78,2 por 100 de la población urbana de los países menos desarrollados y al menos un tercio de la población urbana global“. O sea, un montón de “volcanes a la espera de entrar en erupción“.

Pero es que, además, este éxodo, que resulta un “revival” de la revolución industrial victoriana, es el primer gran driver para la demanda de carbón. Aunque las economías emergentes han aumentado (y mucho) la demanda de petróleo, casi asumiendo el 100% de la cuota cedida por la OCDE (entre eficiencia y recesión), los kWh que producen no los generan quemando petróleo, sino… carbón. Desde el año 2000, el consumo de carbón ha aumentado más que el de cualquier otra fuente de energía: más del 56% según el BP Energy Outlook. ¡Ay el carbón…! Tan versátil como contaminante. Se puede almacenar fácilmente y transportarse por barco, tren, camión… Pero, además, es muy barato: en 2012 su precio ha caído un 40%. Y aún sale más rentable,  si te importa un bledo su contenido en azufre, sus inquemados, sus partículas y sus emisiones. En otras palabras, es el recurso energético perfecto para quemarlo sin ningún tipo de regulación ambiental vigilante. De hecho, cuatro de los seis primeros consumidores de carbón son BRICS: China (1º), India (3º), Russia (4º) y Sudáfrica (5º). Pero, sin olvidar que China usa hoy en día más carbón que el tercero, cuarto, quinto y sexto juntos.

Y es que más del 75% del carbón que se consume en Asia lo hace en China. Y piense que esa urbanización brutal se ha doblado desde el año 2000, a razón de un 1,5% anual de incremento, lo que para 1.400 millones de personas, es mucha gente. Y esperan a 300 millones de personas más dejando el campo por la ciudad. Porque el carbón suministra la electricidad de 3.000 millones de personas en el mundo (o sea el 40% de la generación eléctrica) y es básico para la producción de acero que a razón de 2.4 millones de toneladas al día. Porque el 70% del acero mundial precisa de carbón. El crecimiento económico y, por tanto, energético de Asia Pacífico se basa en el carbón. Bueno, y alcanza máximos en la generación eléctrica de ingleses, polacos, españoles, italianos e incluso alemanes… y la mayoría de utilities europeas no le hacen ascos al carbón, aunque losamericanos, eso sí, prefieren su baratísimo “shale gas”… Señoras y señores, vuelve el carbón hecho un chaval, como en los mejores tiempos de la inglaterra victoriana, con ganas de ser la primera fuente energética del planeta.

Porque el carbón -con sus maravillas y miserias- es el combustible perfecto para este mundo en colapso, no sólo económico, sino sobre todo ambiental y social. Esta crisis que empezó en el 2008, y que primero fue financiera, luego mutó a económica y ahora es fiscal, tras meter la pata todos los gobiernos europeos en su diagnóstico (“gasta, que esto pasa rápido“), sólo van a acelerar la transición al carbón (barato, flexible, omnipresente) como la fuente de energía más utilizada en estos tiempos de perplejidad y bajo o nulo crecimiento. Porque ya hemos visto dónde ha ido a parar el medio ambiente en las agendas políticas: Cancún, Durban, Rio+20… “Who cares?” Con la convergencia de las economías OCDE -de alta renta-  hacia las BRICS -de baja renta-, el carbón queda como la forma más barata para la producción de energía global. Efectivamente, el sucio y barato carbón añade un enorme valor a las presionadas economías occidentales (que lo queman en sus viejas centrales eléctricas) y soportan el desarrollo de los BRICS (que no precisan del caro gas natural). El mundo apuesta por lo fósil… y es más que una metáfora.

Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is an Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business School and Ph.D (c) in Economy. All his professional career has been devoted to solve problems in the energy sector, starting with renewables in 1995, and currently lives in Buenos Aires (Argentina). Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions about current topics regarding to energy and economy.
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7 respuestas a Megaciudades, con carbón por un lado y campesinos por el otro

  1. Nando dijo:

    Siendo el carbón tan importante para la producción de acero, siendo el petroleo una materia prima tan importante para cantidad de elementos de nuestra vida cotidiana (no en vano, vivimos en la Edad del Plático ¿no?) ¿no estamos cometiendo una torpeza histórica quemándolos para producir energía?

    • David Ruyet dijo:

      Gracias Nando por su comentario. Ha mencionado usted uno de los dos compuestos sintéticos mas importantes o, al menos, de los que se producen en mas cantidad y son de los más intensivos en energía. El “iron pig melting” o fundido de mineral de hierro para producción de acero; el otro es el amoniaco, base de los compuestos nitrogenados, es decir de los abonos agrícolas. Su perspectiva es literalmente la duda ante la no-Sostenibilidad del sistema productivo actual ¿Has donde debemos o podemos “desmaterializarnos”?

  2. Dario Ruarte dijo:

    David, es casi seguro que has puesto “dia” donde debiste poner “año”.
    El párrafo es este: “y la “campeona” Delhi, con más de 400.000 nuevos ciudadanos al día.”
    A 400.000 diarios hablamos de 146 millones anuales.

  3. Sylvia dijo:

    Lo he leído dos veces y me han gustado ambas.
    Gracias,

  4. Pingback: El gran apagón indio | el blog de David Ruyet

  5. Pingback: El gran apagón indio | La Cebolla

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