Cuando el aire acondicionado te calienta la cabeza


Hace unos días “The Guardian” publicaba un artículo de Stan Cox sobre el crecimiento  del aire acondicionado en todo el mundo (más de un 13% de nuevos equipos en dos años), y en especial en Estados Unidos. Cox trabaja en la Universidad de Yale y colabora con el web Yale Environment 360 que, si no conoce, es muy interesante. Hará un par de años que Cox publicó un libro de cierto éxito, titulado “Loosing our cool“, que jugaba con el doble sentido de la frase literal (algo así como “quedarte sin frío“) con el de la frase hecha en inglés: “Perdiendo la calma“. Y no era para menos. El subtítulo del libro se traducía como “verdades incómodas sobre nuestro mundo climatizado“, y desgranaba los problemas del uso del frío para climatizar en América. El artículo de Cox coincide con un debate en el New York Times titulado “¿Debemos racionar el aire acondicionado?“. El tema ahora no es trivial, pues estos días Estados Unidos afronta una terrible ola de calor con docenas de muertos, como en julio de 2011. Pues esas opiniones versan sobre construcción sostenible, ventilación natural y, para no sesgar, hay una interesante aportación de un fabricante de equipos de frío. Incluso el mismo Cox opina con un significativo “un lujo que no podemos permitirnos“. ¿Es así? ¿Es un lujo?

Han pasado muchos años -en 1906- desde que que Willis Carrier patentó el llamado Apparatus for Treating Air” con el nº 808897, el primer equipo eléctrico que humidificaba (calentando agua) o deshumidificaba (enfriando) el aire en New York. Con la primera guerra mundial, la Buffalo Forge Co. “recortó” la división de aire acondicionado donde trabajaba Carrier y con seis colegas suyos invirtieron en esa empresa 32.000 dólares. 15 años después abrían oficina en Tokyo. Hoy la Carrier Corp. factura 13.500 millones de dólares al año, ocupa a 45.000 personas y es el mayor fabricante de equipos de aire acondicionado (llamémosle A/C o esto no se acaba nunca…) del planeta. No está mal. Pero el boom llegó en los Estados Unidos por allí los años 30. Carrier armó unos equipos baratitos, que costaban entre 5.000 y 10.000 dólares, y que permitían climatizar sin excesivos problemas cines y teatros (y ver la función fresquito). De hecho, el de Carrier fue de los pocos negocios que crecieron durante la Gran Depresión. Pero en 1930, el aire frío era todavía un lujo para muy pocos.

Con los años 50 se empezaron a instalar equipos de A/C en las oficinas para… aumentar la productividad. Por ejemplo, los mecanógrafos rendían un 27% más sin calor, según Gail Cooper. Se pasaba del lujo a la necesidad. En 1962, 6,5 millones de hogares tenían aire acondicionado y el 60% de los hoteles. En 1999, el 90% de los nuevos hogares en Estados Unidos los que tenían aire frío “de serie”.  No ha sido el único equipo intensivo en energía que ha revolucionado nuestras vidas en el siglo XX: están los automóviles, la televisión, los PC, la aviación… pero igual ha sido el más discreto. ¿Acaso creen que Las Vegas sería posible sin A/C? Pues ni las Vegas ni la mayoría del sudoeste americano -incluyendo a los jubilados de Florida- estarían tan densamente poblados sin enfriar el aire. En 1944 Sydney F. Markham escribía en “Climate and the Energy of Nations” que “economic progress is possible only in regions that are neither too cold nor too hot, and that heating had made the northern U.S. an almost ideal incubator for progress“. Mire el mapa: la línea de la “Civilization” separa aquellos lugares que en verano la media está por debajo de 75ºF (24ºC) y en invierno por encima de 10ºF (-12ºC) del resto. O sea, si hay mucho calor no hay “civilización”. El aire frío cambiaría totalmente el país en muy pocos años. Sin las autopistas, la gasolina barata, y sobretodo el A/C (por decir los elementos más energéticos) el difuso urbanismo americano no sería cómo es.

Y si Markham decía en 1947 “The greatest contribution to civilization in this century may well be air-conditioning — and America leads the way” (gracias a Carrier), Choinier y Horowitz demostraban en 2000 que los países del menor PIB eran los más cálidos, y en 2006 sacaban la recta de regresión, que confirmaba las ideas de Markham. También el año 2000, Jeffrey Sachs demostraba que sólo dos economías tropicales (Singapur y Hong Kong) estaban entre las 30 primeras del mundo, siendo sólo el 1% de la población. El clima ha sido siempre un elemento estratégico histórico, ya fuese para la productividad de los servicios, o para distinguir las frías potencias coloniales de las cálidas colonizadas. No es tan extraño: piense en la malaria, el cólera, la mosca tse-tse, el paludismo o el dengue, epidemias que precisan de altas temperaturas y más altas humedades para extenderse más fácilmente. O piense en trabajar en julio en el campo a las 3 de la tarde por debajo del paralelo 40. Da igual que sea en Osuna, Siracusa, Heraklio, Nicosia, Essaouira o Bodrum. Simplemente, no se puede (aunque Merkel no se lo crea). Y es que el A/C no es tan sólo confort: realmente tiene probados beneficios para la salud pública.

¿Pero qué contrapartidas tiene este progreso? Cox recordaba en “Loosing our cool” que el 20% del consumo eléctrico en Estados Unidos se destinaba al A/C. Pero es que, además, resulta un claro ejemplo de “efecto rebote“. Una vez más, la eficiencia energética carece de sentido si no se acompaña de políticas de racionalidad en el consumo. Piense que desde mitad de los 90, los equipos de A/C residenciales han mejorado su eficiencia en un 28%; sin embargo, la cantidad de energía que se utiliza para enfriar un hogar medio americano se ha incrementado un +37%. Por una parte, al ser baratos y eficientes todo el mundo se instala su equipo de A/C (un 80% de los hogares americanos). No hay mucha refrigeración centralizada pues el 63% de las viviendas americanas son unifamiliares. Pero, además, es que estas viviendas son cada vez más grandes (más del doble que en 1950) y, claro, hay que enfriarlas más… ¡y vive menos gente en ellas! (unos 2,5 por vivienda frente a los 3,62 de los años 50). Y todo eso sin olvidar que los veranos han sido (y serán) cada vez más calurosos, y existirán estímulos de todo tipo para darle al “ON”.

En Europa las cosas son parecidas, aunque es un mercado menos maduro y con muchos más matices (aquí tiene un excelente informe al respecto), y que crece un 10% anual a pesar de la crisis. Y crece en especial en los países del sur de Europa: entre Italia, España y Grecia copan el 67% del mercado europeo. Si nos fijamos en el segmento residencial el líder es… España con el 37% de todas las ventas en Europa (en el total el líder es Italia). Probablemente, el urbanismo español se ha vuelto también cada vez más difuso. Ahí está ese enorme stock de vivienda construida everywhere, con más de 800.000 viviendas nuevas sin vender, y con unos 6 millones de viviendas vacías. Y mientras el mercado de Asia Pacífico ya es el 55% del mundial (y el 70% de los equipos de aire acondicionado se producen en China). O sea que la cosa no tiene visos de decrecer. Sin embargo, es interesante la experiencia japonesa en el A/C: Japón no admite equipos de baja eficiencia (el llamado EER no puede ser inferior a 4.8). Y eso en un mercado maduro, de compra del segundo o tercer equipo tiene su gracia, sobretodo cuando el incremento de precio no es por mejora de su eficiencia, sino por una mejor programación o por reducción de ruido.

No me entiendan mal: en absoluto, se trataría de prohibir el A/C. Eso sería poco más que una estupidez. No se le pueden poner puertas al campo: es bueno que los refrigeradores sean más eficientes y que vivamos cada vez con mayor confort. Pero es preciso establecer algún tipo de compromiso al respecto… ¿se trata de limitar el consumo eléctrico a un máximo (en potencia y energía) y qué a partir de entonces sea mucho más caro? Igual un dato le convence: la climatización (frío y calor) es responsable del 12% de las emisiones de CO2. Cuanto más nos enfriamos, más nos calentamos. Maldito trade-off. Además, el efecto del A/C en la punta de demanda de energía eléctrica es muy relevante: en algunos momentos China o India no son capaces de cubrir la demanda punta por calor extremo y eso obliga a montar centrales “rápidas” y “firmes”, generalmente centrales térmicas de gas o carbón pues aquí poco pueden resolver las renovables, para cubrir esas puntas. ¿Y si Arabia Saudí pasase a consumir más petróleo del que exporta? Pues sería por el A/C… Y aún no hemos hablado de los automóviles, que también queremos bien fresquitos. No es un tema fácil. Hay que establecer una estrategia lo antes posible, porque queriendo seguir helados, igual acabamos achicharrados.

Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is an Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business School and Ph.D (c) in Economy. All his professional career has been devoted to solve problems in the energy sector, starting with renewables in 1995, and currently lives in Buenos Aires (Argentina). Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions about current topics regarding to energy and economy.
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15 respuestas a Cuando el aire acondicionado te calienta la cabeza

  1. Sylvia dijo:

    Muy interesante y muy honesto
    pero sigues sin decir de dónde sacas esas fotos tan buenas :))

  2. Nando dijo:

    ¿realmente tiene beneficios probados para la salud? Año tras año mi sistema respiratorio se empeña en desmentirlo, con la mayor concentración de resfriados, dolores de garganta, toses etc. en junio y julio (menos mal que en agosto estoy de vacaciones?

    Y gracias por el artículo. Muy interesante, como todos los que he leído en tu blog.

    • David Ruyet dijo:

      Gracias Nando, por su comentario. No piense tanto en polución del aire interior (que también) sino en soportar las olas de calor -cada vez más frecuentes- por parte de niños o de la tercera edad. Por otra parte, lo que comenta se refiere más a mal uso del frío (con 26ºC es suficiente) que a otras circunstancias. Gracias por seguir este blog.

  3. Juan dijo:

    Hola david, Imponente e interesante artículo artículo! Actualmente existe un revolucionario producto (Icecold) de origen americano que logra reducir el consumo eléctrico de los aparatos de climatización un 20% de media, con la consecuente disminución de C02. Si existierán más ayudas para la instalación de este tipo de producto y más concienciación reduciríamos los consumos considerablemente.
    os dejo una interesante presentación que he encontradoo de este producto:
    https://www.facebook.com/media/set/?set=a.117662221659521.23384.100002472305778&type=3&l=efa2e2fb82

    • David Ruyet dijo:

      Gracias, Juan, por su comentario. Desconozco el ICecold, aunque es evidente que en los últimos años se ha dedicado más inversión por parte de los fabricantes a desarrollar “complementos” del aire acondicionado que no a mejoras en eficiencia.

  4. MGR dijo:

    Buenos días,
    estaría bien que se abordase la sustitución de instalación de A/C de serie en viviendas por un mayor aislamiento de la envolvente de las mismas (superando los espesores de broma del CTE). Por ley, la tendencia debiera ser la construcción bioclimatica y casas pasivas. Pero business is business y en este país (antes) cualquiera era promotor/constructor (sic).
    Por increible que parezca en España pocas zonas necesitan de aporte de equipos de climatización en vivienda si estas estuvieran construidas siguiendo criterios de orientación, exposición al soleamiento, ventilaciones cruzadas, chimeneas térmicas, etc… (¿a que las casas de piedra encaladas, con patio y sombras de pueblos del sur son fresquitas en verano?) Pero para eso se requiere formación, cultura y compromiso cosas de las que este país mezquino carece.
    Otra aberración que cualquier gobierno serio debiera tratar es la sanción ejemplarizante para todos aquellos negocios que en verano con temperaturas muy elevadas mantienen el interior de los locales a 21 ºC con las puertas abiertas gracias a cortinas de aire funcionando a plena potencia. Esto es un crimen, señores.
    A ver cuando nos damos cuenta de que España es un país tremendamente dependiente en el suministro energético y la cosa no va a hacer si no ir a peor.
    Perdón por la extensión señor Ruyet pero es que este tema me pone de los nervios.
    Un cordial saludo.

    • Fleischman dijo:

      Totalmente de acuerdo. Es una aberración que nos hayamos acostumbrado, y lo consideremos hasta normal, a pasar calor en invierno y helarnos de frío en verano. ¿No es estúpido tener que llevar una chaqueta al cine en verano, o tener que quitarse hasta la camisa al entrar en una tienda en invierno?

  5. Regina Cañaveras Vila dijo:

    Buenos días,
    Ya comento de entrada que no me gustan nada los aires acondicionados por cómo resecan el ambiente y las vías respiratorias y lo perjudiciales que son para el medio ambiente.
    Pero he tenido la gran suerte de encontrar junto con mi pareja y mi hijo un piso con la calificación A+!! Uno de los motivos es porque simplemente los arquitectos se estrujaron un poco más su creativa mente para aprovechar los que se llama, al parecer, el “corredor mar-montaña” y sólo tenemos que abrir la puerta del balcón y una ventanita de la cocina y tenemos una corriente de aire que nos refresca el ambiente y los peores días de calor húmedo se convierten en aguantables y normales días de verano, que tampoco es necesario estar a 18ºC cuando no es siquiera ni natural, ni conveniente en ningún sentido.
    Quizás pensando un poco más en cómo diseñar mejor los edificios (oficinas, viviendas, locales…) para aprovechar la luz, el sol para el invierno, el aire para el verano, etc… nos podríamos ahorrar mucho dinero en aparatos de consumo y gasto energético innecesario.
    Aquí tenemos el llamado “corredor mar-montaña” pero seguro que en el interior hay algún otro tipo de “corredor” natural de aire que desconozco, ya que el pueblo donde residen mis padres es de montaña y en su momento el arquitecto (hace muuuuuucho años) también diseñó la casa de manera que podemos gozar (con las persianas bajadas por el tremendo calor solar) de corriente de aire por toda la casa… curiosamente también abriendo las puertas del balcón y la cocina… En fin, hay muchas otras soluciones que no sean inventar aparatos y complementos de aparatos!! El problema creo que reside en que todo lo que YA hay construído planificación previa no se puede hacer desaparecer, y así vamos, con remiendos y malgastos denunciables como bien indica MGR.
    En fin…
    Gracias por su atención y felicitaciones por su artículo.
    Un cordial saludo para usted y los lectores.

  6. jalvrujuan dijo:

    Hola David,

    El NY Times ha publicado un artículo sobre “el coste del frío”:

    http://www.nytimes.com/2012/08/19/sunday-review/air-conditioning-is-an-environmental-quandary.html

  7. Pingback: Samuel Insull, el tipo que se inventó las compañías eléctricas | el blog de David Ruyet

  8. el problema del aire acondicionado para la salud es la falta de humedad ya que en modo frio baja mucho el % de humedad, hay que controlar la humedad para que no nos afecte el aire acondicionado dejo esta web donde se puede verr varios trabajos de climatizacion htttp://www.aireacondicionadomarbella.es

  9. Genial artículo, totalmente de acuerdo.

  10. fotgrafo300 dijo:

    Páginas como esta nos ayudan en la tarea de explicarle esta información a los clientes, así que sin duda la recomendaremos a nuestros clientes para que la lean.

    Saludos,
    Madrid acondicionado
    http://www.madridacondicionado.com/ahorrar

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