¿Es el medio ambiente un lujo para ricos?


Por más que miro, nada. Y prometo que sigo periódicos, revistas, blogs, informativos de televisión, Twitter… Pero nada. ¿Dónde quedó la preocupación ambiental? ¿Qué pasó con el CO2? ¿la deforestación? ¿La pérdida de biodiversidad? ¿La contaminación de mares y océanos? ¿Desertificación? ¿Tampoco? ¿La sobreexplotación pesquera? ¿Las ballenas? Portada no son, eso seguro. Fukushima sí, pero tampoco mucho debate un año después. En España, el Gobierno de Rajoy decidió suprimir el Ministerio de Medio Ambiente, que creó en 1996, integrando sus competencias en uno de “agricultura, alimentación y medio ambiente“. De hecho, el Gobierno de Zapatero hizo algo parecido, pero al menos lo de “Medio Ambiente” iba al principio. En estos tiempos de crisis económica, el medio ambiente parece batirse en retirada… El Eurobarómetro de 2009 calificaba el cambio climático como el segundo gran problema mundial. En el de diciembre de 2011 ni siquiera aparece (eso en el informe standard; en los específicos sigue siendo una preocupación: la gente no es tonta). En la encuesta del Global Risks 2012 del World Economic Forum la primera preocupación ambiental (el cambio climático) cae al puesto 12…

¿Por qué esa despreocupación? Me viene a la cabeza la llamada “Curva de Kuznets“, pues igual puede explicar esa desidia ambiental. Simon Kuznets fue un chico de Ucrania que en los años 20 emigró a Estados Unidos siguiendo a su padre. Estudió y se doctoró en Columbia (o sea que su padre trabajó como un animal) y, se empezó a interesar por la relación existente entre crecimiento y desarrollo económico. El currículum de Kuznets da vértigo. Dio clases en Harvard, en la John Hopkins y en Wharton, y es -sin duda- uno de los grandes economistas del siglo XX (Nobel de economía en 1971). Es posible que su contribución más conocida sea la llamada “Curva de Kuznets“, si bien esa hipótesis aún mantiene algunas dudas sobre su existencia real. ¿Qué es eso? La Curva de Kuznets -con forma de U invertida- explicaría porqué la desigualdad económica aumenta mientras un país se desarrolla (y aumenta su renta poco a poco), hasta un punto en que el promedio de ingresos alcanza un máximo y entonces esa desigualdad empieza a decrecer. Es decir, la desigualdad es un motor de crecimiento hasta conseguirse un nivel de renta suficiente. En ese punto empieza la redistribución y se reduce la desigualdad. Cool.

Pero en los años 90 se propuso una relectura ambiental de la hipótesis existente detrás la Curva de Kuznets. De existir una relación entre crecimiento económico e impacto sobre el medio ambiente (que parece que sí), si cambiamos “desigualdad” en el eje X por “degradación ambiental” el razonamiento de Kuznets sería también aplicable. Según la hipótesis, nuestro crecimiento entonces sería a costa del medio ambiente (aunque hay quién dice que no), hasta llegar a un punto donde la renta -que ya cubriría lo básico– nos haría ver en los impactos sobre el medio un riesgo; ahí destinaríamos el excedente de renta a compensar la degradación ambiental. En otras palabras, hasta cierto nivel de renta el medio ambiente no sería una prioridad, que sólo lo sería cubiertas otras necesidades. Existen múltiples ejemplos reales que respaldarían la existencia de ese comportamiento acorde con la “Curva de Kuznets Ambiental. La evolución de las concentraciones de muchos contaminantes en la atmósfera urbana cumple esa regla: aumentan con el desarrollo de renta y, a partir de cierto nivel, empiezan a decrecer.

En el New York Times un artículo de John Tierney, de hace un par de años, calificaba a la curva de Kuznets ambiental como “The richer-is-greener curve“. Algo de eso habría (de momento, inspirarme el título del post…). ¿Es cierto? Aquí un curioso paper que estudia la emisión de polución en automóviles en función de la renta: con mayor renta se conduce más, se tienen mejores coches y se renuevan más a menudo: contaminan menos. Más concretamente, Kuheli Dutt determinaba empíricamente hace unos años que el máximo de la curva de Kuznets ambiental se encontraba en una valor de 27.000 a 30.000 dólares per cápita en el caso del CO2;  a partir de esos valores de PIB empezaría la mejora ambiental. No obstante, Dutt hablaba con ciertas dudas del tema: la mayor renta se correspondía con sistemas políticos más avanzados más que otra cosa; también advertía (ojo, en 2002) que era probable que no se consiguiesen los objetivos de reducción del protocolo de Kyoto (que sólo afectaban a países “ricos”). Otros investigadores van en la misma dirección. También Neumayer relacionaba menor impacto ambiental con mayor democracia. Otra visión en que no todo sería renta sino también gobernanza.

Curva de emisiones de CO2 de los países del G8 entre 1950 y 2004

¿Países con más de 30.000 dólares per cápita en 2011? Pues serían unos 27 según el FMI: Luxemburgo, Qatar, Noruega, Suiza, Los Emiratos, Dinamarca, Australia, Dinamarca, Suecia, Canadá, Holanda, Austria, Finlandia, Singapur, USA, Kuwait, Irlanda, Bélgica, Japón, Francia, Alemania, Islandia, UK,, Nueva Zelanda, Bruneia, Italia, España, Israel y Chipre (en orden). O sea, que no son demasiados. El resto aún estaría creciendo en renta y, por tanto (según el modelo de Dutt) en emisiones. Y entre los que crecen… ¿algo a destacar? valga como dato el caso de China: sólo dispondría de unos 5.200 dólares de renta per cápita… Eso podría justificar los enormes problemas ambientales de China debidos a su rápida industrialización. Cuando se decretó el día sin coches, los chinos se hicieron los suecos. Pensemos ahora en India: 1,350 dólares per cápita y, claro, con graves problemas ambientales, muy similares a los de los chinos con el Kuznets a tope también fruto de su desarrollismo. O sea, que tenemos a la mayoría de países ascendiendo en la curva de Kuznets y empeorando el ambiente. Como la tecnología ha mejorado, la pendiente de los países en crecimiento no es tan bestia como lo fue en los años 60, por ejemplo, pero vivimos aún en un mundo de creciente degradación ambiental.

Pero claro, si la curva funciona en una dirección también lo podría hacer en la contraria. Es decir, al reducirse nuestra renta, la preocupación ambiental se reduciría también y dejaría de ser prioritaria. ¿Estamos en ese momento? Puede. Ausuble y Waggoner no son muy optimistas con la recesión actual. Pero es que las ventas en productos “sostenibles” han caído en los últimos años (en USA, al menos, que es el mercado más “green“, al menos en volumen). Porque la principal barrera para el consumo sostenible es… el precio (los de Ogilvy llaman “High costs of green” en su informe “Mainstream Green”). En España las ONG ambientales pierden fondos y subvenciones. En otras palabras, parece que para mejorar nuestro planeta debemos seguir creciendo, y cuanto más mejor, contra el coste ambiental. Y si dejamos de crecer, resulta que entonces nos olvidamos de que la importancia del medio ambiente. O sea, que en una dirección o en otra, estamos bien apañados. Como dijo aquél: “Sic Transit Gloria Mundi“…

Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is an Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business School and Ph.D (c) in Economy. All his professional career has been devoted to solve problems in the energy sector, starting with renewables in 1995, and currently lives in Buenos Aires (Argentina). Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions about current topics regarding to energy and economy.
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6 respuestas a ¿Es el medio ambiente un lujo para ricos?

  1. Joaquín Alvarez dijo:

    Muy acertado tu artículo, parece que no tenemos solución, si crecemos generamos un mayor deterioro en el medio ambiente, si no crecemos miramos más nuestro bolsillo y el poder consumir, sin preocuparnos por el entorno natural. Soluciones… hay que cambiar el modelo

    • David Ruyet dijo:

      Gracias por su comentario, Joaquín. Efectivamente, sería una más de las típicas paradojas del medio ambiente: lo que gano por un lado lo pierdo por el otro (en inglés es un “trade-off”). En cualquier caso, el modelo de Kuznets es eso: un modelo. No aplica siempre pero suele funcionar. No obstante, creo que en este caso la solución parece ser sencilla: educación. Si consiguiésemos dar mayor prioridad al medio ambiente, también priorizaríamos las medidas destinadas a evitar impactos. Gracias por seguir el blog.

  2. Fermin dijo:

    Buen tema y buen hilo conductor. Sólo que si lo “green” es más caro, o bien no estamos siendo tan greeners como queremos aparentar o bien no estan reflejando los costes medioambientales los productos convencionales subtitutivos, o bien ambas cosas.

    Quizás la unica forma de tener una ventaja competitiva respecto los productos o servicios posicionados es ofrecer in valor “verde” con lo que tenemos a nuestro alrededor: materias primas locales, fabricación local, mínimos recursos energéticos y empleo local.

    En un momento como el que vivimos quizás la pregunta que debemos hacernos es que necesita el mercado que podamos ofrecer con sello de casa?

    • David Ruyet dijo:

      Gracias Fermín por su comentario. Sobre la eficiencia del consumo local, no siempre es algo tan evidente. Le invito a leer este otro post http://wp.me/p1si6R-yw donde se evaluaba el efecto comparado entre consumir localmente y tomar medidas de ahorro. No siempre, y paradójicamente, el consumo local (que no acostumbra a tener economías de escala) es tan efectivo. Gracias por seguir el blog.

  3. Pingback: El gran apagón indio | el blog de David Ruyet

  4. Pingback: El gran apagón indio | La Cebolla

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