Cayó el precio de los alimentos: acaba bien 2011, pero ¿empieza bien 2012?


Parece imposible que pueda acabar 2011 con una buena noticia. Con la que llevamos desde hace cuatro años… Todo empezó en julio de 2007 al estallar una crisis en Estados Unidos por los impagos de hipotecas otorgadas a clientes de poca solvencia. Hipotecas de mierda empaquetadas junto con otras no tan mierda, y revendidas como productos de alta rentabilidad por el mundo. Esos impagos generaron pérdidas en muchos bancos, llevándoles a la bancarrota en 2008; los impagos se propagaron como una epidemia y afectaron a entidades históricas como Merryll Lynch, Bear Sterns o AIG. Bancos en su mayoría americanos, sí, pero también algún europeo. La crisis se hacía global. En España nadie se enteraba, y el que se enteraba lo negaba. Esa cadena de insolvencias llegaba al summum en septiembre de 2008 con la caída de Lehman Brothers, y vaya cara que se le quedó a todo el mundo. Todo eso (como nos cuenta Hamilton y ya se contó en este post) sin olvidar el rol del alto precio petróleo y de la inflación como causa de los impagos.

En 2009 las pocas instituciones globales ejecutivas (IMF, WB y WTO) intentan atajar la crisis. En abril, el FMI establece la directriz principal de la recuperación: primero se salvará al sector financiero. En la reunión del  G20 en Pittsburgh de septiembre se establecen políticas fiscales de ayuda de (¡al loro!) el 2% del PIB mundial y se marcan las líneas de una nueva política expansiva de tipos muy bajos. Políticas keynesianas de gasto público en contraciclo para activar la economía. ¿Recuerda el Plan E de Economía y Empleo? Pues como eso, más o menos todos. Mal inspirado en el New Deal americano y peor ejecutado (al menos en España), con demasiado dinero en obra pública no prioritaria. Llegamos a 2010 sin epidemia global y con dos elementos clave: problemas de liquidez bancaria (malo) y desconfianza general (peor). La escasez de crédito asociado a la crisis (primero de liquidez, ahora de solvencia) y la falta de confianza tanto de consumidores como de empresas, corroen todas las economías en un círculo vicioso.

De hecho, en 2010 parecía que se esquivaba la recesión global; pero llegó 2011 y dejó claro que la salida de la crisis tenía dos velocidades: de un lado, la baja de la histórica OCDE (Estados Unidos, Europa y Japón); de otro, la rápida de los emergentes sin problemas en sus bancos y soportando el crecimiento global (aunque muestran síntomas de recalentamiento, sino de agotamiento como en Brasil). Y de la crisis del antiguo Primer Mundo -con deudas de dos dígitos sobre el PIB- se intenta salir equilibrando las cuentas públicas a toda costa. En Estados Unidos, los republicanos tienen, a la práctica, bloqueada a la función pública. En Japón siguen narcotizados desde hace 10 años, y encima les cae un terremoto con tsunami. En Europa tormentas semana sí, semana también. Ajustes derivados de la deuda de los estados. Y si hace falta renunciar al crecimiento, pues se renuncia. Durísima ortodoxia económica, donde se impone la visión alemana, con una máxima: austeridad cómo sea y dónde sea. Y del desempleo (200 millones de parados en el Mundo según la OIT) mejor no hablar o se acaba el post sólo con eso.

Y si económicamente el año ha sido complicadísimo, en el resto de materias (política, sociedad, tecnología…) ni hablemos: el tsunami de Japón, la fuga nuclear de Fukushima, los papeles de Wikileaks, la retirada americana de Iraq, el fin de la violencia de ETA; la cosmética del 15M y del Occupy. El Reino Unido desuniendo a los 27. Se liberó a Gilat Shalit. Se murió Steve Jobs y mataron a Bin Laden y la diñó el “amado líder” Kim Jong Il. Matanza en Utoya. Llegó la primavera árabe, llevándose por delante a dictadores con décadas en el poder: echaron a Ben Ali, procesaron a Mubarak y lincharon a Gadafi; y mientras, en Siria, emiten trailers de una futura y posible guerra civil. Al otro lado del Mediterráneo, ciao a Berlusconi, y fin de la reputación -la que fuese- de Rupert Murdoch; mientras, sigue el cachondeo de la política rusa y Turquía enseña la patita; y todo eso informados desde Twitter o Facebook, donde si no estás pues no estás… ¡ah! y se nos murió/suicidó (vaya usted a saber) Amy Winehouse. Y claro, sin olimpiadas ni mundial de fútbol, pues todo eso se nota más. Vaya año.

Pues lo dicho, ¿Es posible tener una noticia positiva para acabar el año? Pues parece que sí. Revisando el último informe de la FAO, parece que el precio de los alimentos habría bajado globalmente del orden de un 10% durante 2011. Increíble. Aceite, azúcar, cereales, y productos lácteos están más baratos. Buenísima noticia. La carne no, pero eso ya nos lo imaginábamos (recuerde este otro post) No olvide que, en el fondo, en esas revoluciones árabes (que a algunos les recuerda al nuevo escenario global que surgió en 1989 con la caída del muro de Berlín), subyace el elevado coste de los alimentos para las clases más bajas. Pues lo dicho ¿tenemos una buena noticia para acabar el año? Eso parece, porque el citado informe de la FAO establece que el índice de los precios de los alimentos (el indicador FFPI) llegó a 215 puntos en noviembre, eso es 23 puntos por debajo del pico histórico de febrero de 2011. Un 10% menos. Y si pensamos que los alimentos subieron en 2007, 2009 y 2010, pues no deja de ser una buena noticia.

Los alimentos han subido extraordinariamente en los últimos años (como ya se contó en este otro post). Eso ha sido debido a dos elementos básicos: por un lado, por la demanda de los emergentes, con China e India a la cabeza. Por otro, por el creciente interés de la especulación en los futuros sobre alimentos. Los movimientos especulativos de los mercados (o sea los bancos de inversión, compañías de seguros, fondos de pensión y fondos especulativos) acaban interviniendo y afectando a los precios (vea el vídeo que lo explica dabuten). Sequías, inundaciones, lluvias, plagas, incendios… sí todo eso afecta al precio, pero la volatilidad financiera también afecta. Bueno, y también la geopolítica, claro. Aunque no olvide que si el PIB mundial es de 64 mil billones de dólares (o sea la economía real), en la esfera financiera se estarían moviendo unos 4.800 mil billones de dólares (Ignacio Ramonet dixit) al año. En cualquier caso, la bajada de los precios de 2011 se justificaría en las mejores cosechas de cereales de 2011: la mejor cosecha de trigo de la historia, también récord de la cosecha de maíz, e incluso para la de arroz. Y por regiones, el año no fue como el pasado para Rusia (incendios y más incendios) y no hubieron tantas inundaciones en China e India.

Un momento. ¿¿¿Y 2008??? ¿el FFPI subió en 2007, 2009 y 2010? Correcto. Subió en 2007-2010 menos en 2008. ¿Y qué pasó en 2008? Pues que también se produjo una reducción de los precios de los alimentos -es decir una deflación- en junio de 2008 (aquí puede juguetear con el FPPI por meses), meses antes del crack de Lehman. No olvide que en Estados Unidos la recesión empezó a finales de 2007, por lo que esos efectos de reducción de precio -con salidas y entradas de los especuladores a tutiplén- no se produjeron hasta meses después (seguro que ahora entiende porqué y cómo empieza este post, ¿no?). O sea, caída de precios previa a una recesión en 2008. Menuda perspectiva. ¿Acaso puede ser esta reducción de precios para los alimentos el aviso de una nueva recesión mundial en este nuevo año? Llega 2012, con carrerilla desde 2011. Así que plieguen su mesita, pongan el respaldo en posición vertical y abróchense los cinturones, que la cosa promete. Feliz y próspero 2012. O similar.

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Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is an Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business School and Ph.D (c) in Economy. All his professional career has been devoted to solve problems in the energy sector, starting with renewables in 1995, and currently lives in Buenos Aires (Argentina). Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions about current topics regarding to energy and economy.
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