¿Tomamos un cafelito y me cuentas eso de Durban y el cambio climático?


Oye, te invito a un café. Tú que sabes de eso… ¿Qué pasa en Durban?

Desde el lunes pasado que se reúnen en Durban representantes de (casi) todos los países del mundo para discutir sobre cómo resolver el problema del cambio climático. Los compromisos que teníamos hasta ahora (el Protocolo de Kioto) finalizan el 31 de diciembre de 2012 y no se tiene claro qué hacer a partir de entonces. Hay que negociar.

¿Pero lo de Kioto no era para salvar el clima?

En realidad sí, pero eso se hacía a partir de un acuerdo más socioeconómico que ambiental. La idea era que los países industrializados dejasen de emitir progresivamente, mientras que se dejaba a los países en desarrollo seguir un tiempo con su negocio as usual. Pero países que en 1997 no pintaban nada económicamente hablando (en especial Brasil, Rusia, India, China e incluso Sudáfrica, los llamados BRICS) ahora no sólo pintan, sino que son algunos de los principales agentes económicos del Mundo. Como el horno no está para bollos, casi todos ven ahora en lo de Kioto un freno para su crecimiento.

¿Y el clima cambia o no?… ¡Camarero! ¡Dos cortaditos!

Rotundamente sí. Desde 1900 el aumento de temperatura del planeta habría sido de unos +0,74 ºC. Por regiones es desigual. En España habría sido de +1,5ºC. El IPCC (el órgano técnico de Naciones Unidas que asesora en este fregao) dice que a final de siglo el aumento podría ser de hasta 5ºC según el escenario considerado. Eso sería un desastre.

Y qué más da que haga algo más de calorcito ¿no?

No es un poco de calor. No es meteorología solamente. Se trata de modificar el clima. Floración de especies, cambio de cultivos, nuevos insectos en otras latitudes, cambio en la migración de especies, regímenes de lluvia… Cambia el clima, que es la manifestación de  la meteorología en nuestro entorno. Y como cambia globalmente, se desordenan los muchos climas que hay en la Tierra. No es nada recomendable, la verdad.

¿Y de quién es la culpa?… ¿Quieres sacarina?

Er… no. Bueno, más que culpa digamos responsabilidad. Se asume que el clima cambia debido al calentamiento global. Y una de las principales causas del calentamiento, sino la principal, ha sido la quema masiva de combustibles fósiles desde el siglo XVIII. O sea, el hombre está detrás de eso. El CO2 emitido en la combustión –y otros gases, la mayoría impronunciables- vuelven a la atmósfera opaca a la transmisión de calor y las temperaturas suben como en un enorme invernadero. Las naciones industrializadas que, principalmente, han emitido ese CO2 debían liderar ese compromiso y así ha sido.

¿Y hasta ahora que se hacía?

Algunos países (sólo 38) tenían compromisos de reducción de emisiones y otros podían seguir emitiendo. Sólo se dejaba emitir a los industrializados si compensaban sus emisiones. Y eso se podía hacer de dos formas: una, pagando multas si no cumplían. Otra, desarrollando proyectos limpios en los países que sí podían emitir. A este mecanismo se le denominaba de desarrollo limpio y era una gran idea para transferir renta entre países ricos y pobres, mediante proyectos eficientes.

¿Y se pagaban las multas?

España ha pagado unas cuantas.

Coño, siempre igual.

España asumió compromisos muy difíciles de cumplir. Si bien podía seguir emitiendo, su modelo energético tenía aún que evolucionar bastante. Se han hecho muchos esfuerzos con las renovables (hay días que la eólica produce el 50% de la demanda), pero se ha gastado demasiado dinero en la fotovoltaica para lo que produce comparativamente. Ahora quieren recortar, porque las primas que ayudan a desarrollar las renovables no están en la tarifa eléctrica sino fuera, en los costes regulados, y hay una enorme presión de las utilities para rebajar esos costes y eliminar competencia. Y luego está la movilidad. Demasiado consumo de combustible para demasiado transporte por carretera, y demasiado poco ferroviario. Está complicado.

¿Pero no son los americanos los que pasan del tema?

Bueno, no ratificaron el protocolo de Kioto. Ahora los americanos (18% de las emisiones) dicen que no van a reducir más sus emisiones. Los japoneses se hacen los longuis, los rusos y los canadienses dicen que si los americanos pasan, ellos también. Los brasileños tampoco están mucho por la labor. Los chinos dicen que el compromiso aún les corresponde a los industrializados y no a ellos. Lo de los chinos es muy curioso; cuando les dicen que emiten mucho (más del 25% de las emisiones) ellos lo cuentan per cápita y, claro, vuelven a salir bien en la foto.

¿Y Obama? ¿Quieres otro cortadito? Yo de paso me pido un “donus“.

Bueno, lo intenta. Aunque no sé si lo dice con la boca pequeña o es que los republicanos le zurran demasiado. Lo cierto es que su plan para reducir las emisiones está parado. Y así estamos. De hecho, el negociador americano Jonathan Pershing ha dicho que “Estados Unidos no es parte de Kioto y no está en el debate”. Toma, castaña. Eso y que si no firma China, ellos tampoco. Ahora intentan que las negociaciones pasen a 2015 cuando está previsto el siguiente informe del IPCC (el quinto), pero no cuela. Los chinos y los brasileños también dicen lo del 2015.

¿Y los europeos?

Seguirán con el compromiso. Pero son pocos. Como mucho, Europa viene a ser el 15% de las emisiones globales y, en el fondo, la UE llega con los deberes hechos a Durban en tanto tiene compromisos superiores (la famosa directiva 20-20-20). Se ha trabajado bien, aunque los polacos (con carbón, shale gas…) se han ido oponiendo a todo. El año que viene, la aviación también tendrá que compensar sus emisiones. Algunos países son más chulos. Por ejemplo, Dinamarca y Noruega han dicho que reducirán sus emisiones un 40% en 2020. Los australianos, hasta un 25% en la misma fecha. Pero claro, no basta.

¿Y cómo hemos llegado a esta situación?

Por tres razones. Primero porque no son evidentes o, mejor dicho, cotidianas las alteraciones del clima. No hay esa preocupación en la ciudadanía. Sensibilidad sí, pero no preocupación. Segundo, porque se trata de un problema global y no tenemos una organización potente que articule la gobernanza global. Una COP es una asamblea y eso pocas veces resuelve las cosas. Tercero, porque lo teníamos que haber resuelto después de Kioto. No ahora. Hoy es la crisis económica, con la amenaza de recesión en Europa, el principal problema de la agenda global. No otros. ¿Se oyó algo sobre el cambio climático en la campaña electoral española? No ¿verdad? Pues eso.

Y entonces ¿qué pasará?

Pues nadie lo sabe. Los antecedentes no son halagüeños. En Copenhagen y en Cancún la cosa acabó de aquella manera. De hecho, en 2009, en Copenhagen casi se llegó a un acuerdo, y aún da más rabia. Ahora en Durban la cosa no pinta nada bien porque, con la que está cayendo, no es una prioridad para los gobiernos. Nadie pierde las elecciones por no tener compromisos con el clima, pero sí por cerrar hospitales o escuelas.

Venga, mójate…

En la COP 17 de Durban creo que no pasará nada; igual algo cosmético como en Cancún con el Fondo de Desarrollo Verde para países pobres (que por cierto, se han cargado entre americanos y saudíes). En la COP 18 del año que viene, creo que en Qatar, pienso que se logrará un acuerdo de mínimos en el último minuto. Y los europeos tirarán del carro en el post 2012, con la esperanza de que se suban más tarde los canadienses (si baja el petróleo) y los japoneses (si arreglan lo de Fukushima) e igual los americanos, si Obama revalida y tiene mayoría en las dos cámaras. Eso y acuerdos bilaterales con Europa para ir haciendo la bola más grande. Ojalá me equivoque.

Pues estamos apañaos…

El lunes, en la conferencia inaugural de la COP de Durban, Jacob Zuma, el presidente de Sudáfrica, declaró que “el cambio climático era una cuestión de vida o muerte”. Mejor hubiera escogido “susto”.

Coño. No llevo suelto ¿pagas tú?

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Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is an Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business School and Ph.D (c) in Economy. All his professional career has been devoted to solve problems in the energy sector, starting with renewables in 1995, and currently lives in Buenos Aires (Argentina). Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions about current topics regarding to energy and economy.
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3 respuestas a ¿Tomamos un cafelito y me cuentas eso de Durban y el cambio climático?

  1. Asun (kasa2punto0) dijo:

    Muy buen artículo, muy aclaratorio hasta para el que se acerque por primera vez al asunto. Un buen resumen del panorama.

    • David Ruyet dijo:

      Asun, muchas gracias por su comentario. Que lo que uno escribe -con ganas y esfuerzo, créame- sea definido como “claro” o “ameno”, le aseguro que es uno de los mejores elogios que se me pueden hacer. Muchas gracias.

  2. Pingback: El bistec de canguro que puede salvar al planeta | el blog de David Ruyet

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