Teorías del colapso energético (XX y Epílogo): jugando en Rashomon


Es media tarde. Llueve. Sentados frente a la puerta de lo que fue el derruido templo de Rashomon se resguardan de la lluvia un sacerdote y un leñador. “No lo entiendo: de verás, no lo entiendo“. Cada vez llueve más. Corriendo y totalmente empapado llega una tercera persona que también busca cobijo. Mientras escurre el agua de su gorro escucha al leñador, que repite una y otra vez “No lo entiendo…“. “¿Qué no entiendes?” pregunta el recién llegado. “Nunca oí una historia tan extraña” dice el leñador, con la mirada perdida. “Es verdad” dice el sacerdote, apesadumbrado. “Así que tú también sabes sobre esa historia tan extraña” dice el recién llegado.

Así empieza “Rashomon“, la película en la que Akira Kurosawa cuenta la terrible historia de lo que pasó en el bosque. Un hombre ha sido asesinado y una mujer violada. ¿Qué ocurrió? Y ahí se narra la historia por sus protagonistas y testigos: cada uno da su visión, cierta o no, interesada o no, resentida o no, cobarde o no. Todas son ciertas y todas son falsas. ¿Existe la cierta? ¿La real? ¿más allá de la certeza de la muerte del hombre y de la violación? ¿Existe la verdad? Es mejor ver la película: aunque al blockbuster medio no le guste el blanco y negro, los japonés, los años 50 y los subtítulos, vale la pena.

Pues esta serie de veinte posts (contando a este) también han sido una especie de  Rashomon con diferentes visiones sobre esa otra historia tan extraña: una crisis energética global que parece se otea en lontananza. Y es que aunque cada una visión de las presentadas muestra un punto de vista diferente (geopolítica, globalizadora, social ambiental, espiritual, fundamental, bélica, …), todas parten de la certeza de la crisis energética inminente. Efectivamente, el futuro inmediato del petróleo es ser cada vez más caro, resultado del cumplimiento inexorable de las teorías de Hubbert. La curva de extracción de un bien finito es convexa, te guste o no. No es Mad Max, es econometría. Costes marginales crecientes una vez superado determinado umbral. Un pico. Y para el petróleo, llámalo peak oil. No es un problema eléctrico. Es de movilidad. Es necesario un nuevo formato energético barato para la movilidad (el 90% del destino del crudo) o nuestro sistema económico soportado en el automóvil (el 17% del PIB mundial; la industria es el 31%) cae. Si no nos salva el shale gas, el futuro a 20 años es muy incierto.

Y más econometría con las ideas derivadas del análisis fundamental de ciclos económicos como proponía Kondratieff en el primer post de la serie: sucesivas olas de desarrollo en función de una disrupción tecnológica, y que eran una tras otras sustituidas por otras innovaciones, y dónde la energía era el elemento motor de las mismas. La siguiente se prevé sobre 2030 ¿qué innovación de desencadenará? ¿qué nueva energía la soportará? La del hidrógeno de Rifkin no parece la más inmediata, barata ni sencilla.  ¿Salidas? ¿Verosimilitud? ¿Posicionamientos?Qué estrategias tomar? Yoichi Kaya con su sencilla identidad nos permite establecer las cuatro estrategias básicas de la supervivencia: reducción de la población, reducción de estándar de vida, mejor rendimiento energético y economía low carbon. Tan fácil de decir como difícil de hacer.

Colapso inevitable asociado a la complejidad creciente de nuestra sociedad, cada vez más hipertrofiada energéticamente, rozando la obesidad. En un mundo donde la brecha ricos-pobres existe también en el terreno de la energía (más de 1.500 millones de personas viven en absoluta pobreza energética sin haber conocido la electricidad todavía, y es posible que lo conozcan nunca), lo cierto es que cada vez somos más adictos a la energía. Visiones del colapso, en el fondo estructurales, como las de Tainter: la creciente complejidad de las organizaciones sociales demanda más energía, y sólo la eficiencia en el uso de la energía nos ha permitido ese desarrollo. Pero eso crea dependencia: una permanente patada hacia adelante para sortear la ineficiencia. Todo ello alineado con los principios universales de la termodinámica: avanzamos de forma natural a estados térmicos más degradados, más simples, de mayor entropía. Ese principio universal también se extrapola a la economía: Georgescu-Roegen muestra como el desarrollo de nuestra sociedad sólo puede hacerse a costa de enormes inyecciones energéticas. Obviar la que los recursos son finitos induce a las teorías económicas al error.

U otras visiones que privilegian la lectura ambiental, como las de Lovelock o Sahtouris que, en el fondo, entienden nuestra existencia como algo secundario frente a la de la Tierra. Para nuestro planera la crisis energética el siglo XXI será poca más que un leve momento de su existencia. Es lo que hay cuando se tienen más de 5.000 millones de años; que todos te parecen jovencitos. Para ellos, asumir nuestro minúsculo rol en la vida y en el universo debe ser el punto de partida para revertir la tendencia (Lovelock) y cooperar (Sahtouris). Gaia existe y tiene mal perder. Serían necesarias actuaciones destinadas a acoplar nuestro modo de vida social y ambiental, como propone Jared Diamond, como dos caras de la misma moneda. Intentar entrelazar ambos conceptos (lucha contra la catástrofe ambiental y crecimiento socioeconómico) es, en el fondo, el objetivo del mundo post Kyoto. Lomborg y Al Gore y sus batallitas son el ejemplo de la dificultad del proceso y del reto que representa la gobernanza global.

Y, en esa línea más social, otras visiones: las que detectan una inercia tal en nuestros hábitos cotidianos que, ante la escasez, cuando llegue la crisis energética, sólo nos quedará… el conflicto: Heinberg lo cree, Kunstler también; John Michael Greer confía en nuestra adaptación progresiva, en que reduciremos nuestras exigencias en un “largo descenso“; pero Duncan ve un nuevo amanuense en el futuro: volveremos a vivir como los Cromagnon si creemos su teoría de Olduvai (el post más leído de este blog: 352 visitas a 18 de septiembre). Independientemente de la gravedad del conflicto social, este parecería irreversible: el mundo ya no será lo que era. O eso, o se trata directamente de un escenario marcado por la geopolítica y sus conflictos, en la más pura tradición del siglo XIX: Michael T. Klare entiende (y, en el fondo, también Friedman) que la supervivencia de los países dependerá del acceso al crudo más que de su precio. Auténtica economía de la escasez. Por tanto, afectación a nuestro sistema económico cuya sangre es tan negra como lo es el crudo que circula por sus venas. Jeff Rubin plantea la hipótesis en que la devastadora crisis económica global actual tiene su raíz en el incremento de costes del crudo de 2008, y esa sí es una megatrend. Hablar de crisis energética es equivalente a hacerlo de crisis económica. Anyway, Jeremy Grantham entiende que hemos de pasar página, despertarnos y avanzar en una nueva dirección pues este modelo ya no es válido. No es un debate moral. Es simple pragmatismo. Un futuro donde el petróleo y sus derivados nunca más serán baratos (lo dicho: si el shale gas no lo evita), y en el que pueden haber tantas amenazas como oportunidades. Quizás las de la “Green Revolution” que propone Thomas L. Friedman. Porque si no lo haces tú, igual otro lo haga.

Estas visiones han dado para veinte post, pero otras muchas se han quedado por ahí: históricas como las de Spengler o Toynbee; tecnológicas como las de Herman Scheer o Michael Sladek, sociales como las de Ehrlich y su bomba demográfica; geopolíticas como la de George Friedman; economicistas y globales como la de Ruppert…. Y muchas más… Diferentes visiones como en Rashomon. Diferentes realidades, como en Rashomon. Todas ciertas y, a la vez, todas falsas. Se acabó la serie sobre el colapso. Chin pom.

Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is an Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business School and Ph.D (c) in Economy. All his professional career has been devoted to solve problems in the energy sector, starting with renewables in 1995, and currently lives in Buenos Aires (Argentina). Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions about current topics regarding to energy and economy.
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2 respuestas a Teorías del colapso energético (XX y Epílogo): jugando en Rashomon

  1. simon dijo:

    Felicidades David por la serie. Supongo que lo que vendrá será un mix de todas ellas…

    El peor escenario es que la crisis energética nos llegue estando aun inmersos en la década perdida (a ti que te gusta lo japonés, me he quedado corto) de la crisis económica.

    Sobre el gas pizarra hablaremos y mucho. Sorprende lo rápido que avanza, tambien en España(http://fracturahidraulicano.files.wordpress.com/2011/09/informepermisoshidrocarburos.pdf).

    Otro campo de batalla interesante serán las prospecciones en el ártico.

    Saludos

  2. Rogelio Cruz dijo:

    No soy economista y tampoco ingeniero, pero en 1974 llego a mis manos informacion del Club de Roma y de “Los limites del crecimiento”. Desde ese entonces presenti que era cierto. Mientras la economia mundial se siga centrando en el consumo desmedido de cosas inutiles, seguiremos este camino, lento o rapido, cruento o no, hacia el abismo. Toda civilizacion cumple un ciclo, el crecimiento economico ad infinitum no es posible, lo mismo el crecimiento de la poblacion. El remedio esta en comenzar por nosotros mismos. Lo estoy haciendo. Tengo 45 años y aun conservo la esperanza de que la humanidad se de cuenta a tiempo del grave error que ha cometido con su sistema economico. Es tiempo de oportunidades, dentro de todas estas fatales predicciones. Un saludo.

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