Teorías del colapso energético (XVII): el increíble mundo menguante de Jeff Rubin


¿Alguien de ustedes ha estado en Cleveland, Ohio? Yo sí. Estuve en 2007 estudiando en  Case Western Reserve of Management, en un programa sobre liderazgo dirigido por  Richard Boyatzis, uno de los gurús de los recursos humanos. Un tipo simpático. No estuvo mal. Lo que no estuvo tan bien fue Cleveland. Menudo coñazo. No lo salva ni el Rock’n Roll Hall of Fame (que está allí). De hecho, no es ahora. En Cleveland dejaron de pasar cosas interesantes en los 60. Desde entonces, perdió más de la mitad de la población. Las plantas industriales de acero y GM cerraron. GE estuvo en 1911, pero también se largó. El downtown está lleno de enormes edificios vacíos, recuerdo de su pasado industrial. De estilo internacional: regulares, uniformes, regios, amplios. Pero vacíos. Jeff Rubin también piensa que en Cleveland no pasa nada. Nada de nada.

No tan rápido… Érase una vez unos señores pobres (pongamos en Cleveland, Ohio) que soñaron que podían ser ricos; y si no serlo, sí al menos vivir como ricos.  Cada mañana otros señores llamaban a su puerta para contarles cómo. Les decían que era su momento, que no sería por dinero, que ellos se lo dejarían, que ya lo devolverían; que no pasa ná; que tranquilos. Y les convencieron. Firme aquí. Era 2003. Quizá 2004. Da igual. Montones de tipos modestos, la mayoría con bajos ingresos, fueron convencidos por el banco o inmobiliaria de turno para firmar el crédito con el que poder comprar una casa en los suburbios del Greater Cleveland en Ohio. Crédito fácil y rápido. En Cleveland y en todas partes. Pero el riesgo de insolvencia de los clientes las convertía en operaciones de alto riesgo (aunque esa es la base del American Dream, en el fondo). Cuando eso ocurre (como, por ejemplo, con el narcotráfico) se exige una alta rentabilidad que compense esa incertidumbre.  Así que la banca de inversión (a la que parece que ahora le quieren hacer pam-pam) empaquetó montones de préstamos hipotecarios de esos, tan rentables, en productos financieros exóticos como los “Collateralized Debt Obligations“, que se vendieron a inversores internacionales que buscaban una aún más alta rentabilidad. Además, otros señores certificaban -con un código de letritas- que no había riesgo en esos productos. It’s OK, dude. Y ancha fue Cleveland, Ohio… Pero un día, los pobres no pudieron pagar (y les llamaron ninjas: no income, no jobs, no assets); y miles de hipotecas impagadas por ninjas como los de Cleveland destrozaron el sistema financiero mundial, llevándose por delante a gran parte de la banca americana centenaria. Desde 2008 han quebrado en Estados Unidos unos tres bancos por semana. Sobretodo en Florida, Georgia e Illinois. En Ohio, ni eso.

O al menos eso es lo que nos han contado muchos, como ese señor tan simpático que es Leopoldo Abadía. Pero ¿Y si esa no fuese TODA la verdad? ¿por qué los loosers del Midwest americano dejaron de pagar? ¿por qué todos esos ninjas pincharon a la vez? ¿y si las hipotecas empaquetadas impagadas fuesen el resultado y no la causa? Bueno, pues respuestas para todo eso da Jeff Rubin en su best seller de 2009 “Por qué el mundo está a punto de hacerse mucho más pequeño”. Me encanta el título, a pesar de que el autor confunde “pequeño” con “grande” (creo que al final del post me darán la razón). Jeff Rubin, ex economista jefe del banco canadiense de inversión CIBC-World Markets durante más de 20 años. Lo dejó (o le echaron) para dedicarse a estas cosas en lugar de a la banca. Flequillo de galán (maduro), ladeo de cabeza en plan interesante y mirada al infinito. Orador de manos en los bolsillos. Dedica el capítulo 8 de su libro a explicar en detalle cuál piensa que es la auténtica causa de ese crash económico y financiero del 2008, y que dura hasta hoy (y lo que queda…). El capítulo se titula “¿Tanto puede realmente Cleveland?”. Y tiene razón: Cleveland no puede. Al menos sola.

Rubin está convencido de que esta crisis tiene en realidad su origen en el spike de precios de petróleo del 2008. De hecho, entiende que no ha habido crisis económica grave (a excepción de la de los Tigres Asiáticos del 97) donde el petróleo no fuera la causa. El 11 de julio de 2008 se llegó a 147,27$ por barril de WTI, después que multitud de fondos e inversionistas se hubieran lanzado a por las materias primas de todo tipo, además de las  petrolíferas. ¿Por qué se dejaron de pagar las hipotecas? un aumento de 40$ a 70$ el barril subió la inflación un 35%: todo era más caro; sobretodo la gasolina, algo vital en un sistema como el americano, donde el urbanismo (tal y como cuenta Kunstler) está hipertrofiado y difuso. Y la gasolina era más cara porque lo era el petróleo. Y entonces todo subió su precio. Y como los precios subían era preciso dejar de prestar dinero gratis. Y para ello la Reserva Federal subió los tipos de interés. Y con ello se encarecieron las hipotecas. Y los ninjas, que ya iban apretados por un lado (consumo), ya no pagaron cuando les apretaron por el otro (deuda). En palabras más académicas: detrás de la subida de tipos de interés obligada por la inflación y que desata la crisis, Rubin detecta el efecto inflacionario de la demanda, escasez y geopolítica del petróleo.

Pero para Rubin se trata, en el fondo, de un cambio de paradigma. La economía que impulsaron desde el 2000 los bajos tipos de interés y que estalló en 2008 estaría sólo viviendo la primera fase de la crisis asociada en realidad al encarecimiento progresivo del crudo y debido al peak oil (superado en 2005). La verdad es que Rubin ha clavado varias veces el precio del crudo. De hecho, en CIBC y en octubre de 2008 escribió una especie de paper (“What’s the real cause of the global recession“) donde justificaba con más datos que en el libro (y antes) sus ideas. Ahora habla de 225 $ para el año que viene y con él el próximo ciclo deflacionario. Pronostica más cosas: que tres dígitos el barril consolidan la recesión, el fin del shipping, de las deslocalizaciones, de las importaciones masivas; en suma, de la globalización si la entendemos como flujos de comercio físico internacional. De un retorno a lo local. Se acabó lo exótico. Las fábricas que se fueron, volverán. Relocalizaciones. Producción just in time lo más cercana posible al consumidor. El mundo -dice Rubin- se hará más pequeño al ser más local. Será imposible volver a tomar un vuelo intercontinental por 500$ debido a los elevados costes de combustible. Todo estará más lejos (por eso creo que el mundo se hará más grande y no más pequeño). Australia volverá a estar donde estaba cuando yo era pequeño: a un año de ahorro para poder comprar el billete de avión. Más lejos casi que no se puede.

¿Tiene razón Rubin? si no toda, sí bastante. Hamilton tiene algún paper con ideas similares y con análisis específicos para 2007-2008. La que probablemente sea la crítica más acertada de Rubin es que el efecto de las materias primas no se evalúa por parte de los economistas de forma suficiente. Cierto. Y no es menos cierto que una rebaja en el precio del petróleo tiene efectos más beneficiosos en la economías que todos los planes de estímulo que se puedan plantear. Pero es que la cosa está chunga. El futuro inmediato del estado-nación moderno es el mismo que del hipotecado de Cleveland: deudas y poca capacidad de generar más ingresos para pagarlas y mantener el welfare state. Las inyecciones de dinero de los bancos centrales de tapado mediante la compra de bonos no basta (a eso se le denomina quantitative easing y se lo inventaron los japoneses en el 2000; pero los nipones no tuvieron que cambiar su constitución con maneras de zoco magrebí en dos semanas; ventajas de tener moneda propia y no estar intervenidos por el directorio europeo). Y esas inyecciones de liquidez -encima- ayudan, al filtrarse, a mantener el petróleo alto en un escenario de menor demanda de crudo, donde no se vislumbra la forma de reducir nuestra dependencia. Una “W” como una casa, vaya.

P.S.: Mejorado y corregido a instancias de Juanmi. Gracias.

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Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is an Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business School and Ph.D (c) in Economy. All his professional career has been devoted to solve problems in the energy sector, starting with renewables in 1995, and currently lives in Buenos Aires (Argentina). Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions about current topics regarding to energy and economy.
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4 respuestas a Teorías del colapso energético (XVII): el increíble mundo menguante de Jeff Rubin

  1. Juanmi dijo:

    Respondiendo a tu acertijo, el error ortográfico en el título traducido del libro de Rubin está…en ningún sitio. Es correcto escribir “Por qué…”, sin embargo no lo es escribir “…la gasolina era más cara porqué lo era el petróleo.” Lo correcto es “…la gasolina era más cara porque lo era el petróleo.” En varias entradas del blog repites el mismo error. Lástima.
    Siguiendo con el lenguaje, afirmas que “Todo estará más lejos (por eso creo que el mundo se hará más grande y no más pequeño)”. Correcto. Sin embargo Rubin no dice que EL mundo se hará más pequeño, sino que TU mundo (your world) se hará más pequeño, precisamente porque no viajarás tanto.
    Cuestiones menores. Lo importante del asunto es que Rubin tiene razón, y que sus argumentos no tienen presencia en la explicación generalmente aceptada sobre las causas de la crisis actual.

    • David Ruyet dijo:

      Juanmi, muchas gracias por su comentario. Prometo mejorar en el uso de las conjunciones causales y pronombres interrogativos, juntos y separados. Es el precio a pagar por dos post semanales a una media de 1,300 palabras, que pocas veces puedo releer, aunque acepto el riesgo. Si un libro típico (200 páginas) tiene unas 40.000 palabras, es fácil tomar la dimensión. Gracias de nuevo.

  2. Pingback: Cayó el precio de los alimentos: acaba bien 2011, pero ¿empieza bien 2012? | el blog de David Ruyet

  3. Pingback: ¿Por qué está tan caro el petróleo si hay menos demanda? | el blog de David Ruyet

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