Teorías del colapso energético (XIII): cuando la geopolítica del petróleo manda (y si no pregunten a Michael T. Klare)


La historia de verdad empieza en 1911 (hace cuatro días). A Winston Churchill, entonces Primer Lord del Almirantazgo, se le ocurrió junto a Lord Fisher (el que sabía de barcos) que los buques de guerra de la Royal Navy utilizasen petróleo (gasóleo, en realidad) y no carbón. Serían más eficientes (o sea, letales). Petróleo; esa porquería que, cuenta la leyenda, el Coronel Edwin Drake descubrió en 1859 en Titusville (Pensilvania) y metió en un barril de 42 galones (159 litros), volumen estándar de la época y hasta hoy. Entonces ese líquido negro y espeso se usaba para poco más que calentar, alumbrar y elaborar pociones mágicas (se entiende que fallidas). Y es que el “Ford T” de Henry Ford (el cachondo de “you can paint it any colour, so long as it is black“) no llegó hasta 1908 y, el vehículo 100.000 no salió de fábrica hasta 1927. No era un coche revolucionario, pero sí extraordinariamente barato (unos irresistibles 360 US$ de la época), fruto de la cadena de montaje ideada por Ford. Entre el automóvil y la bombilla de Edison, teníamos el pull energético del Siglo XX. ¡Ah! eso y que los Hermanos Wright que hicieron volar el primer avión con gasóleo en 1903… ¿De dónde sacar tanta energía?

Lo cierto es que el petróleo se ubica en un framework bélico, y ese hecho está en su ADN. El interés en el crudo ha sido siempre estratégico-militar: acceso a yacimientos, oleoductos y, especialmente, transporte petrolero. Las incursiones de franceses y británicos durante la WWI en Iraq y Palestina ya buscaban eso; tras la Paz de Versalles y llegado el fin el Imperio Otomano, el acuerdo Sykes-Picot de 1916 entre británicos y franceses repartía Oriente Medio en zonas de influencia de Francia (Siria) y Gran Bretaña (Mesopotamia). Por el oro negro, claro. En esos momentos la mayoría del petróleo venía de Estados Unidos (un 65%), y de ahí vino hasta el 80% del que consumieron en esa guerra ingleses y franceses. ¿Pudo el crudo gringo con el acero y el carbón alemanes? Parece.

A partir de ahí empieza la jarana del siglo XX por el crudo, donde han jugado todos y casi siempre han ganado los americanos. Cuando en 1932 los británicos descubrieron petróleo por vez primera en el Golfo Pérsico se las prometían muy felices. Entonces Oriente Medio no era más que un montón de tribus y clanes enfrentados, donde el sheikh Ibn Saud, acabado de coronar y guardián de los santos lugares de la Meca, buscaba agua para seguir llevando peregrinos. Los británicos le ayudaron a encontrarla, y de paso, mira, salió algo de petróleo. John Philby, un inglés convertido al Islam que asesoraba a Saud (y de paso a varias empresas británicas) le convenció para firmar (¡14 páginas!) la explotación de esas reservas con la Standard Oil americana de Rockefeller, traicionando a los ingleses y facilitando la concesión de millones de barriles a los americanos en 1933. Al estallar la WWII, los aliados disponían de fácil acceso a petróleo (en Estados Unidos, Rusia y en Oriente Medio), y con ello gozaban de una fuerte ventaja. Cuando Hitler pinchó en 1942 en El Alamein (ya tenía en su poder Tobruk y buscaba el crudo de Oriente Medio) y en Stalingrado (iba por el petróleo del Cáucaso: Moscú estaba más al norte) necesitaba combustible para sus fábricas y tanques; de no haber fracasado en ambas empresas seguro que otra historia se habría escrito.

Tras la WWII, la Conferencia de Yalta en 1945 entre los ganadores definió el nuevo tablero mundial geopolítico mundial: se pasaba de los yacimientos americanos a los de Oriente Medio. La escena de Roosevelt y su rendez-vous a Saud en el U.S.S. Nimitz ha sido reeditada por todos los presidentes americanos con el que ha ido tocando. Era el inicio de 30 años de historia en que los saudíes bombearon petróleo a menos de 2 $… hasta 1973. El mundo avanzaba a toda velocidad (coches, aviones, electricidad, industrias) basado en el uso de un elemento baratísimo de extraordinaria densidad energética. Pero ¿por qué los saudíes no han ejercido nunca su capacidad de quasi-monopolio?… Por Iran. Irán es chíi, Arabia Saudita suní (aunque los pozos estén en áreas de mayoría local chíi); Irán es persa y habla farsi; los otros son árabes de habla árabe. Con Irán se tenía a los saudíes preocupados y, a la vez, defendidos. Además, el (pro-hitleriano) Sha Reza Pahlavi aseguraba una fidelidad y un suministro estable a americanos y británicos. Antes se habían zumbado entre la CIA y el MI6 a Mosaddegh, el primer ministro iraní que quería nacionalizar el petróleo que explotaba BP (aún la Anglo Iranian Oil Co.). Precios baratos seguros.

Pero poco a poco, los árabes empezaron a ejercer posiciones más combativas. El panarabismo de Nasser, nacionalizando el Canal de Suez en 1956, o el golpe de Gaddafi en los 60 (y cierta simpatía prosoviética) eran muestras de una corriente de orgullo árabe que llevó a precios cada vez más altos pero sin pasarse: el precio en 1970 era de 1,8 dólares por barril. Eso y que la creación del estado de Israel en 1948 les había tocado las narices y más cosas. Llegados ahí, al-Assad (padre) en Siria y al-Sadat en Egipto, con el rey Faisal y los jordanos mirando a otro lado, decidieron atacar de forma coordinada a Israel en el Yom Kippur (el día del arrepentimiento hebreo, el más sagrado de los judíos) de 1973. Antes ya se habían zurrado bien en 1967 en la guerra de los seis días, donde los israelíes repelieron otro ataque organizado de los árabes, y se plantaron a las puertas del Cairo. Desde entonces ocupan los altos del Golán sirios (y el agua de la que disponen). El apoyo de americanos (y de otros países occidentales) durante ese ataque sorpresa (se montó un puente aéreo de suministros a Tel Aviv en pocas horas) enervaron a los árabes que, aprovechando la coyuntura, que la OPEP controlaba el 65% del suministro o mundial y que el jeque Yamani (ministro del petróleo saudí educado en América) era el más listo, decretaron un embargo al suministro de petróleo a Occidente. Colas en las gasolineras. En tres meses el crudo se puso a 11,65 dólares y Occidente se acojonó. Del todo. ¿Precios altos? ¿Cómo?

La cosa se calmó algo tras el embargo -aunque la OCDE tenía la mosca detrás de la oreja- Pero si alguien se pregunta cuándo se empezó en Occidente a pensar en la nuclear (hasta entonces pensada para barcos y submarinos) fue entonces. La IEA fundada en 1974 era el contrapeso lobbysta energético de la OCDE a la OPEP con alternativas al petróleo. La primera, la nuclear. Y es que casi todos los países con reservas petrolíferas habían ido nacionalizando su petróleo; uno tras otro. Pero con precios más o menos estables… hasta la revolución de los Ayatolás de 1979. La revolución liderada por Jomeini (exiliado en París, mira por donde) que derrocó al Sha de Irán llevó la tensión al mercado: 42 dólares el barril. Más dudas. Luego americanos y saudíes animando a los iraquíes (sunís) en su guerra con Irán (chíes). Los rusos invadiendo Afganistán para acceder al gas y llevar el petróleo del Caspio al Índico. 1988 y todos zurrándose en el patio de atrás y el precio bajando, porque la OPEP ya no era la OPEP y México, Rusía y Arabia Saudí (sobretodo) producían al margen de las cuotas porqué el precio alto era demasiado goloso. Llegan los 90. Saddam Hussein se flipa e invade Kuwait. Todos a por él. Y el precio cae, porque las antiguas repúblicas soviéticas del Cáucaso pasan de cuotas y de OPEPs. Claro, ya no están los boches. No hay contrapesos y sí hay sobreproducción. No hay amigos, nen. 10 dólares en 1998. Eso sí, hacía cuatro días que Deng Xiaoping acababa de decir eso de que no importaba si un gato era negro o blanco mientras cazase ratones. Al loro.

2001. 19 flipaos saudíes entrenados y coordinados por un tal Osama Bin Laden atacan a los Estados Unidos por primera vez en suelo americano. Terror global por TV. Entre ese shock brutal (hay que ser yankee para entenderlo bien) y que las punto.com, más las corruptelas de las auditoras-consultoras tenían la bolsa por el suelo había que reactivar la economía. Guerra contra el terror -o similar-, por un lado. Dinero gratis en Estados Unidos durante cinco años, por otro. Y luego los europeos igual. Todos a invertir en lo que sea y China para arriba cazando ratones y comiéndoselos a puñaos. Dinero gratis (o casi) de un lado para otro. Primero al inmobiliario, luego a las materias primas y alimentos. La inflación sube y revienta el sistema. Bueno, la burbuja. O los dos. 142 dólares en agosto de 2008. Y hasta hoy. El mundo hecho unos zorros y conteniendo la respiración cada vez que el petróleo rasca los 120 dólares. Se acabó forever el siglo XX del petróleo barato. RIP.

¿Ha cambiado la cosa en el siglo XXI? Mucho. Eso es lo que plantea Michael T. Klare. El Mundo ya no es sólo la OCDE. No hay bloques. Se trata de un mundo multipolar, sobrepoblado y hecho un desastre ambiental, donde la cosa va de pasta. China e India han modificado el panorama. Demanda, demanda, demanda. Y casi la misma oferta de crudo. Es lo que él llama el “fin del viejo orden petrolero” en su best seller: “Rising Powers, Shrinking Planet: The New Geopolitics of Energy“. Ahora esto va de asegurarse el suministro de un activo estratégico, no de un bien de consumo. El precio no es lo más importante. Y Klare entiende que la supervivencia de los países se medirá en términos de acceso al crudo. ¿Hasta dónde? Dice Klare: “As the desire for ever scarcer energy supplies builds, the potential to slide across this threshold into armed conflict and possibly great power confrontation poses one of the greatest dangers facing the planet today“. O sea que en la geopolítica del siglo XX el enfoque bélico no debe descartarse. Pero no para ganar, sino para no perder. Klare escribe periódicamente online sobre estos temas en el blog independiente TomDispatch del Nation Institute. Y es autor de otros Best Seller sobre el petróleo. El más famoso igual es “Blood & Oil” que inspiró un documental muy interesante (arriba el trailer). La tesis es clara: Oriente Medio se acaba, y el acceso a los recursos energéticos ahora escasos (no hay suficiente para cubrir la demanda proyectada) determinará un peligroso juego bélico y geopolítico en el nuevo siglo. Otra vez a zurrarse. Giácomo Tomasi de Lampedusa ya escribió lo mismo en 1958, en Il Gattopardo: Se vogliamo che tutto rimanga com’è, bisogna che tuteo cambi.

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Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is an Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business School and Ph.D (c) in Economy. All his professional career has been devoted to solve problems in the energy sector, starting with renewables in 1995, and currently lives in Buenos Aires (Argentina). Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions about current topics regarding to energy and economy.
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6 respuestas a Teorías del colapso energético (XIII): cuando la geopolítica del petróleo manda (y si no pregunten a Michael T. Klare)

  1. Angel Sancho dijo:

    Impresionante resumen de parte de la historia del siglo XX y reciente. Nada que no se supiera ya, pero al sintetizarla de esta manera me has dado una nueva perspectiva.

    Desde ahora estoy suscrito y atento a lo que escribas.

    Un saludo.

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