Teorías del colapso energético (IX): Georgescu-Roegen, o cuando la termodinámica encontró a la economía


– “Oye”

– “Buf, qué calor… Dime…”

– “Oye ¿Tú sabes por qué las cosas pasan así y no asá?

Buf, vaya pregunta; y con este calor… ¿Éste ahora qué quiere? ¿Vacilarme? ¿Se aburre? ¿Y qué le digo? ¿Le cuento que lo importante es el sentido de las cosas? Que las cosas suceden en una dirección natural siempre, pasando de estados de mayor energía a menor y más degradada. ¿Le cuento qué es la entropía? ¿le cuento lo qué es la flecha del tiempo? Buf, que papelón. Si igual ni me entiende. O no se esfuerza por entenderme que, bien mirado, es peor… ¿Cómo se lo digo? Igual… diciéndole: “pasan así porque la entropía marca una dirección“. Fatal. Mejor: “la termodinámica marca una dirección: las cosas pasan desde estados de alta energía a baja energía; o lo que es lo mismo de orden a desorden; pues la entropía nos permite entender ese desorden; más desorden más entropía“. Qué cojones: si le digo esto, me pega… Quizás con un ejemplo: “mira, si lanzamos un vaso de vidrio al suelo se romperá; lanzar los trozos al aire y esperar que se recomponga el vaso por sí sólo es algo sin sentido: es simplemente imposible. Pues la entropía mide ese desorden y esa dirección en que pasan las cosas: todo sucede de forma natural del orden a desorden. Para recomponer el orden desde el desorden, en el fondo, generamos más desorden. Es algo ciertamente deprimente, pero la dirección en que suceden las cosas es la que viene marcada hacia el estado de mínima energía global, sabiendo que la energía del universo es, en el fondo, finita.” Buf. Si le digo esto… No sé. Me vacila; este tío me vacila. Fijo.

-“¿No tienes calor, tio? ¿Qué dices? ¿Que a las cosas qué les pasa?”

– “¡Nooooooo! ¿Que si tú sabes por qué las cosas pasan así y no al revés?”

Este tipo es economista… ¿Y si le cuento las teorías de Nicholai Georgescu-Roegen? Igual… Estos tíos, a veces, si no les hablas de lo suyo… Le puedo contar que publicó en 1971 un libro (“The Entropy Law and the Economic Problem“) donde presentó las bases de la bioeconomía, origen de la reivindicada y actual economía ecológica y luego de la más actual décroissance. Georgescu-Roegen… el discípulo de Schumpeter, el de la destrucción creativa -eso seguro que le mola-; el que intentó conjugar en sus teorías las bases del crecimiento económico junto con el carácter finito de los recursos y el límite de las transformaciones: “Mayor economía, mayores residuos” es su idea central. Igual le cuento que las cosas en economía parece que pasan cuando oferta y demanda se ajustan a través de precio como principal mecanismo regulador, pero que Georgescu-Roegen entendía que ese razonamiento era mecanicista, propio del siglo XVII (el de Newton),  y que era preciso actualizarlo. ¿Cómo? Pues igual que la ciencia se puso al día en el XIX con la física cuántica, la termodinámica y la biología (de Darwin, Schrödinger, Clausius…), era necesario actualizar la economía introduciendo estos principios de degradación energética y evolución sistémica. Georgescu-Roegen, aplicó los principios entrópicos a la economía, proponiendo una “cuarta ley de la termodinámica” asociada a la imposibilidad de reciclar al 100% los residuos: “Matter matters too” decía. Buena idea: “Mira tío: la materia se degrada de manera irreversible, no es totalmente reciclable; y en un sistema finito como es la Tierra esto debe considerarse: las sociedades industriales tienen un carácter físico, se alimentan de baja entropía (poco desorden, mucha energía) exosomática (tomada del exterior), y se mueven en la dirección de la irreversibilidad entrópica, generando residuos que no pueden reciclarse hasta un límite físico“. Igual hasta le cuento lo del reloj de arena. Y voy a poner voz grave. Ya verás. Esto le molará. Aunque haga calor. Seguro. Y lo entenderá; de aquella manera, pero lo pillará. Pero… ¿y si es un neoclásico radical?

– “Qué calor… ¿Cómo al revés? ¿al revés de qué?”

– “Coño, ya sabes: que las cosas siempre pasan de una forma y no de otra ¿no?”.

Este es un neoclásico puro, macho. Se le nota hasta cuando habla. Joder, qué marrón. Y encima este calor. Mira que Georgescu-Roegen tuvo bronca con ellos. ¿A quién se le ocurre decir que el mercado libre no puede realizar un reparto justo de los recursos naturales? ¿o que el ajuste de oferta y demanda vía precio era insuficiente? ¿o pensar que la dinámica económica debía considerar la biológica también? Pues a Georgescu-Roegen. Buf. Si le digo todo esto, me suelta una ostia y me viste de torero. Pero él ha preguntado… Mira, pa’ lante. Yo se lo cuento como lo entiendo: “Las cosas pasan siempre y en todos los ámbitos según lo marca la termodinámica; van de estados de poca entropía a otros de mucha; estados que se degradan y desordenan de forma natural; y eso también aplicaría a los sistemas físicos“; y aquí haré una pausa para verle la cara que se le queda. Pasmao; fijo. Y seguiré: “De hecho Georgescu-Roegen -al que seguro conoces- ya nos alertó en los 70 sobre la crisis de los recursos naturales, y que estos fenómenos de degradación y desorden universales no sean incluidos en la teoría económica, que aún se entiende como un sistema aislado entre agentes (el económico) regulando interiormente al sistema que lo engloba (el biológico) en dinámicas de crecimiento continuo. Y eso, lamentablemente, no funciona”. Eso, eso le cuento.

– “Qué cosas más raras preguntas… Y con este calor, tío… vete tú a saber”.

Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) has 25 years of proven experience within the renewable energy industry in Europe and South America. Graduated as industrial engineer with a specialization in nuclear energy in 1997, holds an MBA from ESADE Business School. He is also about to present his dissertation to receive a doctorate degree in economy in Spain. Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions on current issues related to energy energy and the economy.
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2 respuestas a Teorías del colapso energético (IX): Georgescu-Roegen, o cuando la termodinámica encontró a la economía

  1. Carla dijo:

    me encanto, formas de decir lo mismo y todo hacia un solo sentido

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