Teorías del colapso energético (VIII): Al Gore y Bjørn Lomborg, o en cien años todos calvos


En la esquina derecha, calzón de barras y estrellas, tetillas al aire, gringo, 100 kg de peso (al menos), peinado “llepada-de-vaca“, zurdo, buen gancho y mejor uppercut pero mal fajador… veinte victorias y una derrota por KO de las que hacen época con un tontorrón de Texas… ¡defendiendo su título de campeón… Al Gore! En la esquina izquierda, con calzón modernillo de algodón floreado, camiseta imperio, danés, 85 kg (o menos),  guapetón, narizotas, diestro, tremendo directo de derecha y buena cintura, alguna victoria en pachangas de pueblo… ¡eterno aspirante… Bjørn Lomborg!

Se enfrentan a 10 asaltos, 10, por el título “El principal problema de la Humanidad“. Las apuestas están claras: hoy se paga “cambio climático” 100 a 1. Apuesta segura. Pero  algunas casas de apuestas ya se empiezan a atrever con otras jugadas. Por ejemplo, algunos corredores americanos están pagando el “clean coal” 1o a 9 y el “shale gas” 6 a 5; los franceses están aceptando ya “aranceles” 7 a 8; los alemanes sólo pagan “cambio climático” 90 a 1, pero ya no aceptan más apuestas a “nuclear”. En China y Rusia no juegan a nada. Sólo beben y, además, no pagan la mitad de las rondas.

Este combate imaginario (de pesos pesados, eso sí) ilustra bastante bien los dos enfoques existentes sobre el cambio climático: ¿es el principal problema que afronta hoy en día la humanidad? Al Gore dice que sí; Bjørn Lomborg dice que no.

Por partes: nadie mínimamente serio en la comunidad científica discute hoy la existencia de un calentamiento global, de elevada influencia antropogénica, derivado de cambios en la composición de la atmósfera al emitirse millones de toneladas de gases de combustión de fuentes de energía fósil, y generar el llamado efecto invernadero que aumenta la temperatura globalmente. Correlación hay, entre emisiones de origen humano y temperatua. Además, clara. Pero junto al nadie sobrevive un grupo de irreductibles, que entienden que correlación no es causalidad, aunque Bjørn no sea de ellos.  En este grupo de escépticos, de largo, el que tiene más gracia es el Profesor Antón Uriarte, con su blog “CO2”. Este tío, de joven, seguro que fue punk, y no mod. Fastidia que se les llame “negacionistas” por discrepar; pero, claro, eso revela que hay dos bandos en el ring y que la cosa, en el fondo, va de zurrarse. Y bien.

¿Qué dice Al? Que el apocalipsis climático es inevitable de no actuar reduciendo nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. “Es una emergencia planetaria” dice, y pide una inversión mundial extraordinaria para la lucha. Desde que en 2006 Tony Blair le encargó a Sir Nicholas Stern de la LSE una evaluación coste-beneficio de la lucha contra el cambio climático, tenemos un orden de magnitud: invertir el 1% del PIB mundial permitirá ahorrar el 20% de las pérdidas que se suponen del cambio climático (aunque hay otras interesantes evaluaciones, como las de Cline en 1992 de Nordhaus de Yale de 1999, o Dasgupta de Cambridge en 2008, algo menores). A Gore se le fue algo la mano en el megapremiado “An inconvenient truth” del 96 (aquí el video entero) con alguna “licencia literaria” (aquí un tipo que le buscó todas sus pifias en la peli). Eso y el mensaje moralista (“I don’t really consider this a political issue, I consider it to be a moral issue“) generó en algunos ámbitos un cierto hartazgo (la famosa green fatigue). Eso sí, la cosa fue un bombazo y popularizó la cuestión ambiental a nivel mundial. Hasta le cayó el Nobel de la Paz a medias con el IPCC en 2007. Por 4,99$ te puedes bajar las propuestas del “OurChoice” de Al Gore para el iPad. Pero con la crisis económica mundial, anda el personal algo descreido, o al menos pensando en otras cosas más allá del cambio climático como primera prioridad mundial. Aunque hace cuatro días el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas realizó una declaración sobre los riesgos del cambio climático sobre la paz mundial. Ya veremos como queda el post-Kyoto.

¿Qué dice Bjørn? Que el apocalipsis climático no es comparable con otros apocalipsis cotidianos que ya vivimos. Lomborg no niega el cambio climático, pero dice que su lucha es “cara” y “poco efectiva“, y asume un coste de oportunidad en todas nuestras acciones: “If we are going to spend money to do good, let’s try to do the most good“. Lomborg publicó en 2001 un libro muy original: “The skeptical environmentalist” (aquí el primer capítulo), donde criticaba -muy documentado- muchos de los posicionamientos respecto del medio ambiente. El libro (un best-seller) le ubicó en la escena internacional (el “Cool it!” de 2007 era mucho más peñazo). Como se hizo famoso, alguien le buscó todas las pifias también (aquí). En 2002 le nombraron director del Instituto del Medio Ambiente danés, desde donde organizó en 2004 –The Economist le echó una mano- una especie de think tank climático: el Copenhague Consensus junto con varios expertos. La idea era evaluar prioridades y soluciones para los problemas de la humanidad mediante metodologías coste-beneficio: el cambio climático sí; pero también la desnutrición infantil, la pobreza, las barreras al comercio internacional, las enfermedades infecciosas, el hambre, las migraciones…. ¿Resultados? sería más prioritaria y efectiva la lucha con el HIV/SIDA o la malaria que contra el cambio climático, por ejemplo. En 2006 y 2008 han actualizado la evaluación. Bjørn también ha hecho una peli en 2010. Aquí el trailer.

Cuando en el foro del WSJ Eco:nomics del 2009, Bjørn (los cachondos del WSJ le llaman bad boy) le preguntó a Al (los mismo cachondos le llaman Goráculo) si el cambio climático era más relevante que la salud o que la educación, éste contestó “I want to be polite to you” (uy… mal empezamos) y añadió: “The scientific community has gone through this chapter and verse. We have long since passed the time when we should pretend this is a ‘on the one hand, on the other hand’ issue; it’s not a matter of theory or conjecture, for goodness sake”. Caray. “Por el amor de Dios” le dice el tío. Placa-placa. De momento, entre castaña va y castaña viene, Al va ganando a los puntos. ¿Y nosotros?

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Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is an Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business School and Ph.D (c) in Economy. All his professional career has been devoted to solve problems in the energy sector, starting with renewables in 1995, and currently lives in Buenos Aires (Argentina). Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions about current topics regarding to energy and economy.
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7 respuestas a Teorías del colapso energético (VIII): Al Gore y Bjørn Lomborg, o en cien años todos calvos

  1. plazaeme dijo:

    Saludos, David.

    Tengo algún problema.

    – Nos presentas un gráfico que al primer vistazo parece muy convincente, pero al que le faltan algunas cosas. Me refiero al “spaguetti” de palos de hockey, claro. Le faltan las menciones a los estudios de los estadísticos de verdad que explican que la falta de variabilidad hacia el pasado (izquierda) se deben a la técnica estadística empleada. McShane y Wyner, y otros. Le faltan otros estudios más recientes. El de Loehle y el de un nórdico cuyo nombre tengo en la punta de la lengua pero no me sale. Tal ve sepas al que me refiero. Le falta la mención al pequeño detalle de que el hide the decline oculta lo chungo que resulta empalmar series de datos que miden cosas diferentes (registros de termómetro / proxies). A esta escala no puede ver si tu gráfico va con hide the decline o no, pero en todo caso no se ve el problema. Lo que sí se ve es que la temperatura actual apenas está 0,1ºC por encima de la incertidumbre entre 1.000 y 1.300. Y se ve que la variabilidad en la parte izquierda del gráfico es apenas inexistente comparada con la derecha, lo que hace ver que algo huele a podrido en el reino de Dinamarca. El hielo de Groenlandia, los glaciares de los Alpes, y estudios marinos del Pacífico, nos hacen sospechar muy seriamente que ese gráfico da muy poco calor hacia el año cero, y que era superior al de hoy.

    – En todo caso, ¿es el palo de hockey lo que hace que nadie mínimamente serio en la comunidad científica discute hoy la existencia de un calentamiento global, de elevada influencia antropogénica , culpa de las emisiones? Espero que no sea ese el argumento, porque entonces pasaríamos a estudiar el caso de quién es serio aquí, y cómo definimos “serio”.

    – Por cierto, esto último también me supone un problema gordo. Dices que nadie serio en la comunidad científica discute la tesis básica del IPCC. Pues vamos a necesitar una definición de no serio por la que se pueda meter a gente, por citar algunos ejempos, como Lindzen (MIT), Kirkby (CERN), Christy (UAH – MSU), Pielke Sr. (U de Colorado), Svensmark (DRC – centro espacial de Dinamarca), o la mismísima Judith Curry (Georgia Tech), antaño heroína pro IPCC, y hoy cada vez más dudosa de que se pueda sostener la tesis principal del IPCC. Que el calentamiento desde mediados de siglo pasado se debe principalmente (=>50%) a los gases invernadero emitidos. Y esa definición que inventemos, debe al mismo tiempo de excluir entre los no serios a los principales científicos que están llevando el caso del IPCC. Hansen, Mann, Trenberth, Steig, y en general la tropa de matones de RealClimate.

    – Y esto me coloca en mi problema principal. Tenemos una ciencia muy nueva, muy interdisciplinar, y que se enfrenta al sistema físico probablemente más complejo estudiado hasta ahora. Una mayoría de los científicos de esa ciencia sostiene una tesis cuando menos sorprendente, puesto que recuerda mucho a la idea del fin del mundo por culpa del hombre pecador. Y tienen una muy fuerte contestación, de mucho peso (salvo que encontremos esa definición de “no serio”), desde dentro de la propia ciencia, y desde otras ramas externas pero cercanas (geología, estadística). ¿Qué peso, o fiabilidad, le debemos de dar a esa tesis?

    Es un problema bonito, ¿no? ¿Al margen de llamar “no serios” a los discrepantes, sin explicar por qué lo haces, podrías decirnos qué te lleva a confiar tanto en esa ciencia? Supongo que admites que no todas las ciencias tienen el mismo grado de desarrollo y madurez. Icluso dentro de una misma ciencia hay ramas “de frontera” y ramas maduras. Entonces, deberíamos tener un criterio para situarnos. El mío es el nivel de predicciones “difíciles” que esa ciencia ha demostrado. y el resultado en este caso está demasiado cerca de cero. ¿Cual es tu sistema de situarte?

    Disculpa el tocho. Pero le puedes sacar partido; con el último punto, te da para completar un post, de corrido. 😉

    Gracias, y saludos.

    • David Ruyet dijo:

      Apreciado/a plazaeme,
      Esto se empieza a poner interesante.
      En primer lugar, agradecerte la aportación. No son habituales los comentarios tan razonados y documentados. De hecho, en este blog no son habituales los comentarios, así que –con más razón- gracias.
      El post hablaba de la existencia de dos enfoques existentes respecto a un mismo problema: mi idea no era plantear el qué sino el cómo. Hablar de cómo no ha sido posible establecer una metodología coste-beneficio más o menos consensuada a las actuaciones contra el cambio climático versus las otras y se han establecido dos bandos (tu comentario lo certifica) sobre ello: uno cree que es una gran prioridad y otro que hay otras.

      El hecho de plantear la discusión fuera de la síntesis y cambiar la hipótesis (no hay catástrofe) me descoloca un poco, pero vamos a por ello. De entrada, en algún punto del post hablo de cómo me fastidia el término “negacionista” y negar el espacio a los que discrepan. Así que, por ahí, no tienes caso, mon cher ami. Sinceramente, si incluí medio palo de hockey al pesto, fue para no incluir sólo la gráfica de la correlación de Mauna Loa. Porqué la discusión –para mí- ya no va del palo de hockey, sino de cómo debemos actuar ante una posible catástrofe y qué pesa más. Eso es lo que me interesaba compartir: las dudas que ante un mismo problema aceptado de segura catástrofe–Gore y Lomborg lo aceptan- surgen en su resolución y, sobretodo, el coste de oportunidad en la catástrofe.
      En realidad, creo que el auténtico problema que comentas radica en haber utilizado al término “serio”, que no compartes. Aunque, sinceramente si las aportaciones via comentario son tan interesantes como la tuya (yo quiero debate; por eso el blog) pienso ser bastante más provocador a partir de ahora. Mmmmmm. ¿Por qué no creo YO que sea “serio” plantear un escenario de no existencia del cambio climático? ¿Pesan más 2.000 científicos del IPCC que 1 en contra? ¿Son 2.000 matones corruptos? ¿Y EXXON? ¿Hay que hacer mucho caso al National Center for Policy Analysis?¿Son burros corruptos? ¿Pesa el Climategate? ¿Pesa la opinión de la NASA? ¿Vale de algo el famoso paper de Naomi Oreskes de 2004?
      Desde mi modesto conocimiento científico, pero sobretodo, posicionamiento social, y cultural:
      – Hay un consenso masivo en la comunidad científica internacional sobre la existencia del cambio climático.
      – Hay un consenso, digamos, generalizado o elevado sobre las principales causas del mismo, que dan un papel principal a la combustión de hidrocarburos.
      – Hay un consenso masivo en la Comunidad política internacional de la existencia del problema y su inclusión en las agendas con una relevante prioridad.
      – Además, Naciones Unidas –el único organismo de Gobernanza Global que tenemos; con sus carencias, pero global- también lo entiende así.
      Por todo eso (paso de más referencias a papers; seguramente ya las conoces), ENTIENDO QUE EXISTE UN CAMBIO DEL CLIMA PROBADO. Además, propones una serie de visiones al respecto que no me dejan muy claro que se opongan a la existencia del cambio climático:
      – Richard Lindzen, físico de la atmósfera del MIT, da mucho peso al vapor de agua que entiende no correctamente introducido, entiende que las temperaturas no van a subir tanto, duda de la antropogenia del efecto y se queja del alarmismo; pero no niega el cambio climático. Aquí el famoso artículo del WSJ y aquí un montón de papers al respecto.
      – Jasper Kirkby , físico fundamental del CERN, da un peso relevante a los rayos cósmicos en el fenómeno del calentamiento, pero no niega la existencia del cambio climático.
      – John Christy, de la Universidad de Alabama, Entiende que los cambios en atmosfera y temperatura no son alarmantes ni van a ser catastróficos, y que se desconoce aún el origen, pero no niega la existencia de esos cambios.
      – Roger A. Pielke, Sr. (padre), meteorólogo en la reserva, establece de forma inequívoca la existencia del cambio climático y de la influencia humana en el mismo. Lo que le parece mal es que el IPCC –según él- haya hecho un uso sesgado de la información disponible. Por cierto, que tiene un blog muy interesante donde cuenta como le mosquea que digan que no cree en el cambio climático.
      – Henrik Svensmark, físico del DSRI, da también una elevada influencia a la radiación solar y los rayos cósmicos en el calentamiento del clima. Pero no lo niega.
      – De Judith Curry no tengo opinión; se qué está en contra de algo, pero no se de qué. Leo esto y no tengo claro tampoco si ella lo sabe.
      Además de estos, te adjunto una serie de tipos serios y escépticos con el fenómeno, que seguro conoces, que (1) dudan de las proyecciones del IPCC (además de Lindzen): Paltridge (CSIRO, Tennekes (RNMI holandés), (2) creen que son procesos naturales: Abdusamatov (Academia de ciencias rusa), Baliunas (Harvard), Chilingar (USC), Clarck (Universidad de Ottawa), de Freitas (Universidad de Auckland), Happer (Princeton), Scafetta (Duke)… (3) que el origen es desconocido (Además de Christy): Deming (Oklahoma), Chylek (Los alamos), Balling (Arizona)…
      Pero todos estos tipos (por cierto, gracias por permitirme aprovechar buena parte del fondo documental de mi tesis doctoral –aún en construcción-), como son serios de carallo, no se oponen a la evidencia de la existencia del cambio climático. Así que me reafirmo: NINGÚN CIENTÍFICO SERIO NIEGA LA EXISTENCIA DEL CAMBIO CLIMÁTICO. Serio, poco frívolo, responsable, estudiado, capaz, competente… whatever.

      ¿Dónde está el debate? En su origen. Todas las causas que mencionan cada uno de ellos correlacionan de forma elevada con el incremento de temperatura y cambios en el clima; la discrepancia está en su peso relativo. ¿Es el CO2? ¿el vapor de agua? ¿los rayos cósmicos? ¿los pedos de las ovejas australianas? ¿Son esas las únicas causas? ¿Hay más? ¿Hay menos? Como bien dices es un proceso de elevada complejidad, inercia y realimentación, así que plantear un modelo mecanicista está casi condenado al fracaso. Ya sabemos que correlación no es causalidad siempre, y que la certeza de la realidad se mide en probabilidades e índices de confianza. Heisenberg lo sabía, Schrödinger lo sabía, Kant lo sabía, Platón lo sabía, Sócrates lo sabía. Una putada, pero es así.

      Pero llegados aquí, a mi ya me importa un bledo quién de todos la mata, si es que ella solita se muere.

      Porqué, en realidad, el razonamiento sobre la actuación sobre el cambio climático no es científico sino conductista. Desde la Cumbre de Río en 1992 (ya sabes, 172 países, 108 gobiernos) la política de actuación en el marco ambiental se fundamenta –además de otros principios, como el “quién contamina, paga”- en el llamado principio de prudencia: la certeza total científica es innecesaria frente a un escenario de grave peligro. ¿Puede ser antropogénico? ¿Hay grave peligro? Ciento setenta y pico gobiernos entienden que sí; por lo tanto, la total certeza científica (si es que existe) nos resulta innecesaria para la toma de decisiones al respecto; el error de no actuar sería mucho peor que el de haberse equivocado. ¿Me sitúa eso? Digamos que me vale ¿Fastidia? Cambiar siempre lo hace ¿Es caro? Mucho. ¿Queda un planeta mejor? Creo que sí.

      ¿Es el cambio climático el principal problema de la humanidad? Mira, de momento envía SOMALIA al 28028, que UNICEF tendrá 1,42 € más para arreglar el estropicio que hay por África.

      A partir de aquí, mon cher ami plazaeme, pienso que esto no va de convencer sino de convivir. Y eso es siempre tan absoluto como lo son las decisiones globales consensuadas que toman en una dirección nuestros representantes. Acostumbro a respetar esas decisiones cuando las logran, incluso cuando discrepo. A mí me valen.

      Me despido con las estrofas de una canción de The Killers (lo de Plazaeme, me ha recordado al musical Avenue Q, y como que me he puesto sinfónico): I hope you enjoyed your stay, is good to have you with us, even it is just for a day…

      Espero que sean más.

      D.

  2. plazaeme dijo:

    Gracias por la amable y civilizada respuesta. El civismo no es costumbre entre los que comparten opinión contigo.

    Veo que estás muy puesto en críticos del IPCC. Pero me has dado un cambiazo. Donde nadie serio negaba el origen antropogénico del calentamiento, debido a las emisiones de CO2, ahora dices que el debate está en su origen. O sea, en si es antropogénico, y si dentro de antropogénico es por las emisiones. O sea que hay gente muy seria que dice que no es principalmente antopogénico, y gente muy seria que dice que sí pude ser principalmente antropogénico, pero por motivos distintos a las emisiones. No me parece a mi que sea decir lo mismo, ¿no? Y mucho menos la actuación recomendable en cada caso.

    Luego hay una parte del argumento que no entiendo. Pareces ver un problema en la existencia de cambio climático. Pero pareces olvidar que, que se sepa, siempre hay un cambio climático en curso. y también has dejado al margen el asunto de cuánto cambio climático. O sea, lo has descontextualizado tanto, que parece que hablamos más de un sueño que de una realidad.

    ¿Podemos centrarnos? Por ejemplo: ¿Tenemos un problema, o no tenemos un problema? ¿Qué hace falta que ocurra para que tengamos un problema, y para que su solución consista en reducir las emisiones? En resumen:

    – Hace falta que “la mayor parte de del aumento de temperatura de la segunda mitad del siglo pasado es por culpa de las emisiones” (IPCC). Si es menos de la mitad, el argumento de los modelos se va a pique, porque no producen un calentamiento para preocupar a nadie. Y esta tesis del IPCC, que es la central, no sólo la discute gente muy muy seria, sino que cada día está más en cuestión.

    – Hace falta que lo previsible para el futuro sea preocupante. O sea que lo que llaman “sensibilidad climática” esté por encima de un nivel determinado. Y nadie lo sabe. El motivo para pensar que puede ser alta son los modelos, pero resulta que el calentamiento hasta ahora (1975 – 2000) es como la mitad de lo que debía haber según los modelos. Se buscan una disculpa, (aerosoles), pero esa disculpa cada vez le produce más risa a más gente. También resulta que los modelos, en lo que llevan de previsión (la parte que desconocían al hacer los modelos, a partir de 2000) van de cráneo. En el aire, en vez de +0,21ºC / década, algo así como 0ºC / década. En vez de un calentamiento notable del mar, encefalograma plano desde que se mide bien (2003). La subida del nivel del mar desacelerándose, en vez de acelerarse como sería de esperar. Y la estratosfera sin enfriarse, o con un ligero calentamiento, cuando era una de las (pocas) smoking guns de los alarmistas.

    Es cierto, para cada hecho que desmiente los pronósticos se buscan alguna disculpa, generalmente bajo la forma de gimnasia estadística. Y es cierto que la parte predictiva es todavía demasiado corta para salir de incertidumbres. Pero es impepinable que la teoría tiene cada vez peor pinta.

    La mayoría de de los centíficos del clima dicen …
    Paparruchas, No importa lo que dicen, sino lo que ponen encima de la mesa. Lo que les apetece decir es evidente (alarma climática = pasta para los climatólogos)

    el razonamiento sobre la actuación sobre el cambio climático no es científico sino conductista

    Desde luego, pero tienes que empezar por tener la ciencia (información) bien enfocada, y saber lo que dice y lo que no dice. Y desmontar las mil mentiras que se dicen en nombre de la ciencia, salvo que aceptemos las trampas.

    Y no sé si te das cuenta de lo curiosa, peligrosa diría, que resulta tu respuesta. Acabas de inventar un concepto del orden de la “verdad política”, separada de la realidad y del conocimiento:

    la certeza total científica es innecesaria frente a un escenario de grave peligro. ¿Puede ser antropogénico? ¿Hay grave peligro? Ciento setenta y pico gobiernos entienden que sí; por lo tanto, la total certeza científica (si es que existe) nos resulta innecesaria para la toma de decisiones al respecto; el error de no actuar sería mucho peor que el de haberse equivocado. ¿Me sitúa eso? Digamos que me vale ¿Fastidia? Cambiar siempre lo hace ¿Es caro? Mucho. ¿Queda un planeta mejor? Creo que sí.

    No se trata de que haga falta o no “la total certeza científica”. Se trata de juzgar de dónde sale la idea de un posible peligro, de la seriedad que tiene tal idea, y de compararla con el coste de aplicar ese imprudente “principio de prudencia”. Y veo que no tienes ninguna gana de contestar a la pregunta, creo que bastante razonable, como de prudencia 101, sobre cómo haces para situarte respecto a la sorprendente propuesta de peligro, para juzgarla. Bueno, si contestas: los gobiernos han hablado. En mi opinión, la actitud más imprudente que puedo imaginar. ¿Ni siquiera concibes la posibilidad de que tu propia opinión tenga alguna relevancia en la opinión de los gobiernos? ¿Deciden por nosotros, y ya está? ¡No me digas eso, por favor! Y si nosotros, la gente, pintamos algo en la cuestión, entonces es sensato que hablemos y lo discutamos. Y entonces sigue siendo relevante que me cuentes qué procedimiento tienes para juzgar que la madurez de esa ciencia, que habla de esa alarma, es lo suficiente como para siquiera escuchar lo que dice.

    Ah, y una nota inevitable.

    la política de actuación en el marco ambiental se fundamenta –además de otros principios, como el “quién contamina, paga”-

    Trampa. Para que el CO2 sea una “contaminación”, tendría que producir un efecto no deseable. Conocemos bien los efectos sí deseables, y el hipotético efecto no deseable es lo que estamos discutiendo, sin que me digas en qué te basas para creerlo. Aparte de la verdad política esa. Ah, y ya que estamos en el conlficto entre verdad política y conocimiento, por si a alguien le interesa sugiero lo más último de la discusión:

    De dónde viene el aumento de CO2? Murry Salby pone serias dudas.

    Porque es impresionante. En lugar de disminuir los campos de discusión, como se esperaría de una ciencia que madura y va cerrando temas, en esta peculiar ciencia los problemas que parecían resueltos se van abriendo, sin que ninguno se cierre. Como decía, siempre a peor.

    Saludos.

    • David Ruyet dijo:

      Intentaré ser lo más isoentrópico que pueda (imposible por definición) pero bueno…

      1) Hay cambio climático y creo que es un problema global y globalizado (que no es lo mismo).
      2) El origen antropogénico del mismo, o en el menor de los casos su contribución relevante, está aceptado como factor clave. Me vale.
      3) Señores que saben más que yo en lo suyo (y yo en lo mío), y otros a los que -entre todos- hemos otorgado la representatividad en función de lo que los primeros saben, han tomado una decisión y un camino, y me valen su propuestas. Mi gobierno (aunque yo no le haya votado) decide por nosotros, porqué vivimos en una democracia representativa. Lo respeto ¿Imprudente? Es lo mejor que he encontrado.
      4) Me vale el IPCC. Me resulta suficiente consenso existente. Me gusta el debate. Prefiero un IPCC con 2.000 tipos al que evaluan 179 gobiernos, que uno al que tengo que evaluar yo. Delego.
      5) Me encanta la posición contraria, pero no me parece suficiente como para asumir más riesgos. Hasta hoy, al menos. Ne donnez pas les confiutre aux cochons? Igual sí.
      6) La verdad científica al respecto es y va a ser discutible, por la propia dinámica del proceso, y se va a mover siempre por probabilidades.
      7) Me parece que el riesgo de no-actuar es muy elevado, el coste de actuar también es muy elevado, pero no creo que nos vaya a ir peor con ese cambio.

      A mí me vale; y ni me siento más dócil, menos representado o más manipulado. Fine?

      Y mira lo que escribí (¡¡¡en un blog post!!!): “nadie mínimamente serio en la comunidad científica discute hoy la existencia de un calentamiento global, de elevada influencia antropogénica, derivado de cambios en la composición de la atmósfera al emitirse millones de toneladas de gases de combustión de fuentes de energía fósil, y generar el llamado efecto invernadero que aumenta la temperatura globalmente. Correlación hay, entre emisiones de origen humano y temperatua (sic)“. Poca trampa con “elevada influencia” ¿no? Además, lo del “¡ahí!, ¡te pille!” me parece un pelín angustioso ¿no? Vale, he llamado “serios bajo mínimos” a, pongamos, 20 científicos. Pon 40. So what? ¿Y si se equivocan? ¿Y si no tienen razón? ¿Y si los modelos son correctos?

      ¿Por qué se han tomado políticas tan restrictivas -para algunos- sin la absoluta certeza? Muy simple: el principio de prudencia incorpora lo que algunos llaman “factor imperfección”, porque somos falibles. La tecnología no es suficiente. La ciencia no es suficiente. LA INCERTIDUMBRE CIENTÍFICA NO ES ELIMINABLE. (por eso lo de la “verdad política” Es lo que hay. Además, y en tanto la no-acción conlleva mucho riesgo, sobretodo para el más débil, vamos a ser más restrictivos; por esos somos prudentes, porque hemos asumido que nos equivocamos ya que somos imperfectos. En el fondo, esa prudencia sería la traducción de la esencia democrática de decisión de la mayoría, con el respeto y encaje de la minoría. Pagamos todos, pero ayudamos a los más pequeños, que no pueden. Me gusta. No veo otra opción mejor. ¿Probabilidad? ¿Prohibimos la lotería? Es casi imposible ganar…

      Me gustan mucho las ideas de Robert Constanza al respecto. Hay un paper de 1989, muy cortito y muy interesante, donde el tipo comenta las opciones ante una catástrofe ambiental. El tipo habla de la contraposición entre “tecnoentusiasmo” o “pesimismo prudente“. El tecnoentusiasmo ante el error genera un resultado catastrofico. El pesimismo prudente ante el error un resultado tolerable. De alguna forma un cierto “pesimismo prudente” es, ante la complejidad, más racional. Lo veo por ahí. El resto me parece interesante. Tiempo habrá para que se pongan de acuerdo científicos de un lado y de otro, porque si los “tecnoentusiastas” se equivocan y no hemos hecho nada, habremos perdido un tiempo que igual no se puede recuperar.

      Ah! Y a todo esto hay que añadir que los de los papers (unos y otros) también están a merced de la avaricia, el tedio, la estupidez, la negligencia, la incompetencia, la locura repentina, el miedo al ridículo, el altruismo, la envidia, los complejos, la mentira, el azar, el error… El error.

      No está mal para una tarde de agosto ¿no?

  3. plazaeme dijo:

    Nada mal para tarde del fin del mundo 😉

    Si, eso es una respuesta. Curiosa. Es una respuesta indirecta, mediante un rodeo, que evita la respuesta directa: No, no tengo intención de preocuparme en situar la fiabilidad de esa rama concreta y muy joven de la ciencia. No es mi problema. Y no me preocupa si antes han acertado con algo a lo que se pueda llamar predicción científica.

    Lo ocultas bajo el mantra de La verdad científica al respecto es y va a ser discutible, por la propia dinámica del proceso, y se va a mover siempre por probabilidades.. El truco de no cuantificar, ni siquiera groso modo. Porque es distinto moverse por probabilidades para calcular la órbita de un planeta, que a efectos prácticos no es necesario ni siquiera para colocar un cacharrín en la superficie de marte, y moverse por probabilidades ante una ciencia que no acierta ni con los brochazos más generales de sus previsiones, y en los que a menudo no acierta ¡ni siquiera en el signo! A mi me parece una completa distorsión del asunto. Y con un efecto colateral bastante soprendente: Siempre acabarás tomando decisiones en nombre de la ciencia, prescindiendo de la ciencia. Un camino perfecto hacia el error, al que llamas prudencia.

    Y el rodeo consiste en que te fías por el consenso (que no es tal, sino simple mayoría amplia) de una gente económicamente interesada en el resultado que proponen, y la decisión de unos gobiernos políticamente interesados en que ese sea el resultado. Una situación muy comparable fue por ejemplo la investigación de la causa de la úlcera de estomago y la gastritis. Había un consenso formidable (ríete del del clima) de que se trataba del estrés y la vida desorganizada. Tú hubieras tardado 20 años en curártela desde que se conocía la solución. Con el consiguiente riesgo de un cáncer de estómago. La solución prudente. Yo, a la que oí hablar de unos australianos que aseguraban haber demostrado que era una bacteria, seguramente no serios en para ti, y visto que eso es algo experimentable, me la curé en tres semanas. Con la ayuda de mi veterinario (el de mi perro), puesto que los médicos (consenso) no querían saber nada. Pero lo prudente es tu actitud, porque “puede” haber un problema, cuyo fundamento no quieres juzgar por tí mismo, ni mucho menos atender a la discusión científica. Dejándolo en manos de la autoridad académica y la autoridad política. Definitivamente tenemos conceptos opuestos sobre la prudencia. Pero no creo que quede discusión; hemos llegado al perfecto mundo Alicia: la verdad está en los votos, y al conocimiento que le den.

    En fin, muchas gracias. Y perdón por la lata.

  4. plazaeme dijo:

    Ah, soy un pesado, pero queda otro problema no despreciable. Leerse los resúmenes para gobernantes del IPCC, leerse el tocho entero del IPCC, y seguir la discusión científica en curso. Y a través de ello, hacerse una composición de si esos gobiernos tienen alguna idea de sobre qué base están tomando las decisiones. Cuestión baladí. Seguramente irrelevante.

  5. plazaeme dijo:

    He sido injusto. He criticado tu proposición de prudencia, y no he puesto la mía. Va así.

    ¿Tenemos motivos para pensar en un problema? Realmente no. Hay unos científicos que lo aseguran, pero (1) no lo han demostrado ni remotamente y (2) ni siquiera han demostrado que saben lo que ocurre y cómo funciona el clima, aunque sea por aproximación.

    ¿Y por dónde se mueve la discusión?

    El problema es la “sensibilidad climática”. ¿Cómo reacciona el sistema ante el aporte de una cantidad extra de calor? Aumenta correspondientemente su temperatura, amplifica efecto, lo amortigua? Esa es la discusión

    ¿Y qué dice la ciencia?

    De todo. Desde amortiguar, hasta ampliar (mucho y poco), pasando por el efecto directo sin más.

    ¿Y las consecuencias?

    Imposible saberlo en el peor de los casos, e irrelevantes en los demás.

    1- Si el sistema amortigua el calor extra, las consecuencias son igual a cero para el clima, y buenas para la vida y la economía (el CO2 es comida para las plantas)
    2- Si el sistema ni amortigua ni amplifica el calor extra, las consecuencias serían un ligero calentamiento de +1ºC / +1,2ºC hacia 2100, que sería beneficioso por el calentamiento, y sería beneficioso por el CO2. Hay que resaltar que el calentamiento no es nada uniforma. Lo que se calienta sobre todo son los sitios fríos, en los momentos frío. (Lejos del ecuador, en invierno, y de noche). Un regalo de los cielos.
    3- Si el sistema amplifica moderadamente (hasta +2ºC / +2,5ºC), sólo los alarmistas que parten de la base de que cualquier cambio tiene que ser a peor piensan que eso sea malo. Pero hay tantos motivos para pensar que sería bueno como para lo contrario. Más, en realidad, para pensar que sea bueno, por lo de la distribución del calentamiento.
    4- Si el sistema se amplifica mucho, ( 3ºC / 4,5ºC) estaríamos en terreno muy especulativo e imprevisible. Parece razonable pensar que sería peligroso, aunque no se sabe.

    ¿Y qué es más probable?

    Difícil de decir. La discusión es formidable. Cuando lo examina una persona sensata, sin intereses económicos ni políticos en el asunto, la tendencia es a que oscile a pensar entre 1 y 2, pero aceptando que las incertidumbres son demasiadas, y que tres no es imposible, aunque sí parece que no tiene ninguna pinta, por lo quevamos viendo. Y 4, … ¡uf! ¿quien sabe?

    ¿Y se puede salir del impasse?

    Tiene toda la pinta de que sí, y de que solo hacen falta unos diez años. Como mucho 15. Es muy probable que las temperaturas sigan sin subir como necesitan los modelos y la tesis del IPCC, y entonces nos olvidamos definitivamente de 3 y de 4. No habría ningún problema.

    ¿Qué es, entonces, lo sensato? Para mi que seguir estudiando. Pero cambiando el enfoque, intentando que no todos los fondos vayan para la investigación que trata de probar la razón del IPCC, sino repartiendo para que haya para investigar las tesis diferentes. Siempre se puede dedicar dinero e investigación, incluso inversión, para la prevención de extremos climáticos, que sabemos que van a ocurrir, con o sin más calentamiento global. Y en 10 ó 15 años, hablamos del gobierno.

    ¿No es sensato?

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