Teorías del colapso energético (I): las olas de Kondratieff


El progresivo agotamiento de los combustibles fósiles o -mejor dicho- el incremento sostenido de sus costes marginales (cada nueva unidad es más cara que la anterior), plantea un escenario de dudas sobre el futuro inmediato del siglo XXI.  el que ha empezado con la peor crisis en 70 años. Así que parece interesante echar una ojeada a algunas de las teorías del colapso de algunos de los mejores agoreros: esos tipos tan majos que tienen claro que lo peor está por venir.

Nikolai Kondratieff fue un brillantísimo economista ruso prematuramente ajusticiado en el gulag por las purgas soviéticas con sólo 48 años. Tuvo tiempo de publicar una serie de trabajos en los años 20 sobre los movimientos cíclicos de la economía, que han tenido una gran influencia y que en los últimos años ha vivido un cierto revival. Kondratieff (llamémosle K para abreviar) planteaba una teoría proponiendo como la economía del mundo se movería en sendos ciclos de coyuntura de corto, medio y largo plazo. Él centró sus estudios en las del largo plazo, denominadas “olas de Kondratieff” y que durarían, por término medio, unos 50-60 años.

Según K cada ciclo económico se fundamentaría en la aparición de una innovación tecnológica que permitiría aumentar la productividad, explicando cada fase de impulso de su crecimiento… hasta entrar en colapso. Se sabe que el capitalismo es un sistema que juega con los ciclos de producción y consumo, de crecimiento y rotura de stocks. La demostración de la existencia de ciclos económicos es algo que hoy vivimos en nuestras carnes: ciclos de expansión y contracción que se suceden, sin intervalos regulares, de un sistema que, en teoría, se purga a sí mismo periódicamente. K nos daría una pista importante: detectar la innovación que establece cada nueva onda nos permitiría prever esta dinámica económica. En otro post, ya se habló de las teorías de la destrucción creativa de Schumpeter, en realidad, uno de los mayores reivindicadores de K.

Hasta la fecha se habrían detectado cinco olas (o largos, o ondas largas, o K-waves, o supercycles), algo de aceptación bastante unánime en la literatura científica. Algunos detectan seis olas (como las del gráfico). Otros cinco. El pobre K sólo conoció dos de completas. Todas tendrían la misma dinámica para las fases de expansión y depresión. De hecho, a las fases de los ciclos inflacion-deflación se las clasifica como las estaciones: primavera-verano-otoño-invierno.

Primera ola: la revolución industrial (de 1793 a 1847). A partir de una innovación tecnológica como fue la máquina de vapor, se genera un ciclo de cincuenta y pico años en la que aparece la gran industria, que hace desaparecer la manufactura. Aparece la máquina. Y el algodón. Y el carbón.

Segunda ola: el ferrocarril (de 1847 a 1893). Una época dominada por la aparición del acero, que permitió el desarrollo del ferrocarril y con él un cambio total en la movilidad. Sigue el carbón.

Tercera ola: la electricidad (de 1893 a 1939). Los grandes descubrimientos de finales del XIX dan paso al uso masivo de la electricidad como formato energético que permite usos tecnológicos desconocidos. Pedazo de innovación. Y con ella, la química a escala industrial. Toda la física divertida es de esa época.

Cuarta ola: los automóviles (1939-1984): la innovación la marcan el petróleo y automoción. La fuente de energía más barata por unidad energética de la historia. Y masiva. La producción en masa y las economías de escala. La II Guerra Mundial y la Guerra Fría. Y un sistema que precisa de renovar el coche periódicamente para subsistir.

Quinta ola: internet (1984-¿hasta?): las tecnologías de la información son la innovación del ciclo; la globalización marca esta nueva ola. Internet. El mundo es plano. ¿Hasta cuando? En teoría esta onda duraría hasta el 2040-2050, pero el decrecimiento de la onda empezaría, más o menos, en 1984+25=2009. Y tras eso unos 10 años de depresión. Clavao ¿no? Y por el camino el petróleo cada vez más caro. Otoño largo; invierno crudo. Se acabó la fiesta.

Para el 2035, más o menos, debería llegar el sexto Kondratieff… ¿Cuál será esa nueva innovación impulsora? ¿Cómo la pagaremos? ¿Cuál será la tecnología líder? ¿la nanotecnología? ¿las renovables? ¿el gas natural? ¿el ciborg? Intriga. Y hasta entonces, a aguantar. Con un par.

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Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is an Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business School and Ph.D (c) in Economy. All his professional career has been devoted to solve problems in the energy sector, starting with renewables in 1995, and currently lives in Buenos Aires (Argentina). Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions about current topics regarding to energy and economy.
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2 respuestas a Teorías del colapso energético (I): las olas de Kondratieff

  1. Diego Villalobos Alberú dijo:

    Muy interesante el post David; espero el (II).

    Un comentario relacionado es el siguiente: Todas las olas de innovación que mencionas comparten una característica: el avance tecnológico en cuestión permite relizar algo que ya se hacía, pero de forma mas eficiente.

    Aquellos que hablan de la energía renovable como la nueva revolución industrial deberían de tomar en cuenta que hoy por hoy, las renovables sólo permiten producir lo mismo (electricidad o calor), pero de una manera menos eficeinte. Mientras esto siga así, será difícil que la energía limpia logre ser una tecnología disruptiva en el sentido de Schumpeter.

  2. Rogelio Cruz dijo:

    Esta teoria solo tiene sentido mientras existan los combustibles fosiles baratos, y omite algo muy importante: el crecimiento de la poblacion, cuando se termine la era del petroleo barato y la poblacion siga creciendo, que es lo que va a pasar? Volvemos al caso de la tecnologia y la fe ciega que tiene el humano en ella: La tecnologia y su avance solo es posible mientras tenga un soporte energetico. Es su pre-requisito. La ciencia economica esta acotada precisamente por la disposicion de energia. La economia es otra forma de tecnologia, por consiguiente, solo tiene sentido mientras haya disponibilidad de energia.

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