Porqué no serán las renovables las que ganen con el parón nuclear


Cuando la canciller alemana Ángela Merkel anunciaba a final de mayo el paro de todas sus centrales nucleares para 2022 (con decisión vinculante en 2018) hubo un súbito despegue bursátil de algunas (pocas) compañías que cotizan y se dedican a la promoción de sus renovables o su tecnología. En paralelo las eléctricas alemanas fueron castigadas, al gestionar el parque nuclear. El tema tiene su guasa, pues primero la coalición liberal-conservadora de la CDU y el FPD derogaron el paro que el SPD+Verdes, con Schöder a la cabeza, había decretado en el año 2000; pues han acabado asumiendo la misma decisión, víctimas del pánico nuclear-electoral (como ya se contó en este otro post).

Bien es cierto (o que se lo pregunten a Zapatero o a los pepinos) que el Gobierno de Merkel está muy influido por los editoriales del Frankfurter Allgemeine Zeitung, el Die Welt, el semanario Der Spiegel y, sobretodo, el Bild Zeitung (el diario más populista alemán). Todos han apostado por el cierre nuclear. Pues nada, a cerrar. Sólo italianos, eslovacos, hungaros, checos y eslovenos pagan hoy la electricidad más cara que los alemanes en la Europa continental. Pues más cara la van a pagar aún. El gobierno alemán evalua el coste del parón en unos 40.000 millones de €, y a los consumidores el recibo les va a subir entre 30 y 40 € al año. Para hacerse una idea, el rescate de la economía portuguesa es de 80.000 millones de euros, o sea que el parón sale carísimo.

¿Y cómo van a cubrir esa falta de potencia? Parece que este mismo año ya faltarían unos 5.200 MW (sobretodo en el sur de Alemania) debido al cierre de las centrales de este año y la reducción de producción de los 17.000 MW solares durante el invierno (más o menos… ¡el 50%!). Pues a comprar energía de Francia (el único país excedentario de la zona)… ¡de sus 58 centrales nucleares! O sea, el negocio de Klaus y las cabras.

“Bueno, pero eso será este año” se podrá decir. Bien. Los alemanes dicen que van a pasar de un 17% de peso de las renovables en su sistema a un 30% en 2020. En 2010 instalaron sólo en solar fotovoltaica 7.200 MW (el 10% en pequeñas centrales domésticas), pero desarrollando una enorme burbuja en el sector que ha derivado en la rebaja de las primas de apoyo a la electricidad de origen solar en Alemania (como en España, Gran Bretaña, Italia…), si bien la castaña no ha sido tan fuerte como se esperaba, debido a la decisión nuclear. El cierre de las nucleares (Kernenergie) implicará sustituir el 11% de la energía primaria, que es equivalente al 26% del total de la electricidad (en valores del 2010).

Si pensamos que toda esa nueva potencia de 17.000 MW en realidad debe producir energía el 90%-95% (ese es el factor de carga de una nuclear, es decir el tiempo en funcionamiento sobre el total de horas del año), y que las renovables tienen factores de carga mucho menores (15% la fotovoltaica, 30% la eólica,…), la potencia a sustituir debe ser mucho mayor; por tanto, mucho más cara. Además, no todas las inversiones se quedarían en suelo alemán (los chinos aprietan fuerte en el solar y más que apretarán een el eólico)… O sea que no va de renovables.

El parón nuclear a quien favorecerá es a los “dinosaurios” del gas natural  (Iberdrola, Endesa, E.On, Statoil, Gazprom, GDF, Gas Natural, Ruhrgas, Qatar y Sonatrach), que se veían ante un horizonte muy negro y largo de sobrecapacidad y empujados a renegociar sus contratos a largo plazo. Por ejemplo, Iberdrola se había revendido hace dos semandas por diez años y baratitos parte de sus suministros de gas natural licuado a BP (er… ¿no era una petrolera?) harta de que sus ciclos combinados de gas natural paren por la entrada de renovables en el sistema. Vaya, que en realidad, hoy las centrales de gas son el back-up de las eólicas y fotovoltaicas cuando no producen… (y se quejan, claro). Así que se tirará de estas centrales ya construidas mejorando su factor de carga, con precios de gas natural a la baja (cuando se consiga gas natural no convencional autóctono, más a la baja); además, se construirán nuevos ciclos combinados a gas, más baratos que las eólicas (¡en exergía!).

¿Qué no? Merkel ya ha dicho (aquí, o sea que en menos de dos semanas del “cierre”) que necesitarán, además de las renovables, hasta 20.000 MW de centrales fósiles (o sea que además del gas, va a meter carbón alemán…): “If we’re getting out of nuclear quicker and into renewable energy, then we need fossil power plants for the transition; at least 10 if not 20 gigawatts have to be built in the next ten years“. Y eso dicho en alemán impresiona mucho más.

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Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is an Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business School and Ph.D (c) in Economy. All his professional career has been devoted to solve problems in the energy sector, starting with renewables in 1995, and currently lives in Buenos Aires (Argentina). Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions about current topics regarding to energy and economy.
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