Inflación, alimentos y ¿biocombustibles?


Durante 2010 las principales commodities alimentarias (maíz, avena, trigo, etc.) han experimentado, en promedio, incrementos de 32% durante el periodo de agosto a diciembre. En los primeros meses de 2011 la situación no ha mejorado. El índice de precios de alimentos de la FAO alcanzó este marzo su nivel más alto desde que comenzó a medirse en 1990: en términos nominales superó la cota de 224,1 de junio de 2008, máximo de la anterior crisis alimentaria (y justo antes del Credit Crunch).

Esta enorme subida se basa en diferentes efectos combinados durante 2010:

– Campañas agrícolas “malas” debido a la climatología; por ejemplo, la importante sequía en Rusia, la peor en 50 años (pensemos que Rusia es el tercer exportador mundial tras USA y Canadá) o las inundaciones de Pakistán (que también subieron el precio del arroz en Asia).

– Además, campañas agrícolas “regulares” como la de USA (del orden de un 10% menos para el trigo y un 15% para el maíz  con respecto 2009) o la cebada en el Mar Negro. Incluso la producción agrícola de la UE o Australia (por el ciclón Yasi) no ha sido tan buena como la esperada.

– Perspectivas climatológicas adversas para 2011: inciertas previsiones para Latinoamérica debido a la llegada del fenómeno de “La Niña” (y, por tanto, mayor humedad y menores lluvias) tras “El Niño” que produjo sequías en buena parte de Latinoamérica en 2010.

– Aumento de las tarifas de flete marítimo: el transporte de alimentos debe competir con la creciente demanda asiática de minerales.  Por ejemplo, las tarifas para buques Capesize alcanzaron su cota más elevada en meses.

Bajo stock de granos (y por ende, un mercado que está “muy sensible”).

– Proteccionismo comercial (en algunos casos cuotas de exportaciones limitadas, como en Kazajstán)

– Firmeza de la demanda (por motivo energía y alimento). Por ejemplo, la demanda de soja (para harinas y aceites) en China alcanzó máximos históricos por el aumento de su clase media. Como dato, la producción de carne en China se multiplicó por 3 entre 1990 y 2009, pero tampoco debe olvidarse que la producción de cereales ha aumentado más de un 20% en millones de toneladas desde el año 2000.

– Factores financieros diversos: Dólar débil, tipos de interés muy bajos, fondos de especulación volcados a las commodities. Aquí un excelente paper sobre el papel de los fondos de inversión y los alimentos.

¿Y los biocombustibles? Actualmente, se trata de un mercado de producción (y consumo) repartido entre Estados Unidos, Argentina, Brasil y la Unión Europea. Según el World Energy Outlook 2010, se trata de un mercado con cuotas del 75% de bioetanol y 25% de biodiesel y el 45% de la producción (básicamente etanol) se encontraría en Estados Unidos. Actualmente cubren el 3% de la demanda mundial de combustibles para automoción (Brasil cubre el 20% de su transporte así, mayoritariamente etanol) y en 10 años se ha multiplicado por casi 6. Hoy es Europa el principal consumidor mundial de biodiesel, fomentado por múltiples políticas de cuota obligatoria en el transporte y de una política arancelaria particular.

El último informe de la FAO 2010-11 (aquí) no menciona prácticamente a los biocombustibles; es cierto que en 2008 (cuando el anterior pico de precios) publicó otro informe (aquí) en el que sí se mencionaba esta relación.

Bueno, la verdad es que no hacen falta muchos estudios para entender que trasladar producción de cereal a usos alternativos al alimentario aumenta el precio (es oferta-demanda). Sin embargo, también es cierto que los agricultores precisan de incentivos para mejorar su producción, y que el mercado de los biocombustibles también desarrolla esa función. La realidad es que el principal elemento pull es la subida de precios del petróleo como se establece en este paper de la Universidad de Viena (donde también se observa que la demanda es bastante inelástica, lo que amplifica este efecto).

La solución pasa por la producción de biocombustibles a partir de materias primas de usos no alimentarios. Así son los denominados de nueva 2ª generación (vegetales y semillas no comestibles, y residuos) y 3ª generación (algas y vegetales modificados genéticamente); incluso la 4ª generación que se diseña parea aumentar la captación de CO2 en su crecimiento. ¿Su implantación comercial? no antes de 10 años…

De momento, petroleo al alza, alimentos al alza, inflación al alza. La que se va a liar.

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Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is an Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business School and Ph.D (c) in Economy. All his professional career has been devoted to solve problems in the energy sector, starting with renewables in 1995, and currently lives in Buenos Aires (Argentina). Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions about current topics regarding to energy and economy.
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