Manda Jevons (post un pelín heavy)



Ayer, el secretario de Estado de Energía D. Fabricio Hernández presentó el “Balance Energético 2010 y Perspectivas 2011” que cada año organiza el Club Español de la Energía. La principal noticia, y que figuraba en muchos periódicos, era el aumento experimentado en 2010 en la cuota de renovables en España, por encima del 11%. Ello mejora el llamado “grado de autoabastecimiento” que se situaba en el 25,9%; menor dependencia energética gracias a las renovables.

Como dato más interesante, la intensidad energética (sobre la que ya comenté algo en otro post), es decir la energía consumida por unidad de PIB, creció el pasado año un 2,4%. La referencia de los ponentes -relativa- al dato, fue valorarlo como “positivo“, en tanto “se debía a la mayor actividad de la economía, especialmente en sectores muy demandantes de energía“.  Pues no. La intensidad energética creciente nunca es una buena noticia aunque algunos entienda que tras este dato se encuentra un incremento de la actividad industrial. Es como aumentar el consumo de agua porqué bebemos más, pero tenemos un agujero en el depósito. ¿Estás seguro de cuál es el elemento clave?

En 1865 en su libro “The Coal Question: an enquiry concerning the progress of the Nation, and the probable exhaustion of our coal-mines“, William Stanley Jevons enunció la que, con el tiempo, se ha venido a llamar “Paradoja de Jevons” o “Jevons effect”, y que decía algo así:

It is a confusion of ideas to suppose that the economical use of fuel is equivalent to diminished consumption. The very contrary is the truth.

Jevons observaba que el consumo de carbón no disminuía en las máquinas de vapor de la época a pesar de ir mejorando su eficiencia. En realidad aumentaba. ¿Por qué? La mejora de la eficiencia individual implica la reducción del coste operativo (€/ud. producida); ello determina por un lado la popularización del sistema (más se usa) con la mejora de su rendimiento y, por tanto, el incremento del consumo agregado. Es una aplicación sencilla de la existencia de elasticidad en la demanda debido al precio.

El incremento en la demanda a medio plazo, derivado de la existencia del paradoja, se denomina en literatura “efecto rebote” o “rebound effect”; en pocas palabras: si nos cuesta menos, acabamos comprando más. Si bien muchos autores no dan excesiva importancia a este hecho (incluso algunos hablan de “paradoja aparente“), se usa el término “backfire” para justificar incrementos del 100% de rebote. Hay un excelente libro de 2008 sobre la paradoja de la eficiencia energética: “The Jevons paradox and the myth of resource efficiency improvements” escrito por John M. Polimeni donde se revisa la literatura científica que se ha generado al respecto.

Lo cierto es que este rebote, en algunos casos no se cumple. ¿Cuáles? aquellos donde la elasticidad no se deba al precio (según la teoría económica la demanda es sensible al precio dependiendo de qué necesidades se satisfacen, si hay sustitutivos, el paso tiempo, el peso de la partida presupuestaria asociado a éste…) y, obviamente, el precio del bien. Efectivamente en las llamadas “demandas inelásticas” y, a menudo, asociadas a bienes sin sustitutivos, como la gasolina, la variación del precio al alza o a la baja no conlleva una variación en la demanda en la misma proporción.

En los años 80, Los economistas Daniel Khazzoom y Leonard Brookes revisaron los postulados de Jevons, en una serie de papers entre 1980 y 1990 publicados en el Energy Journal, cuyos trabajos posteriores de Harry I. Sanders en los 90 encontraron elementos comunes que se han presentado como “Postulado Khazzom-Brookes”:

“With fixed real energy price, energy efficiency gains will increase energy consumption above where it would be without these gains”

Y Khazzoom añadía:

“energy efficiency improvements that, on the broadest considerations, are economically justified at the microlevel, lead to higher levels of energy consumption at the macrolevel”

En la práctica, mejoras de efiencia individual se agregan bajo en incrementos  de consumo global; ya sea por extender el uso, por el crecimiento global de la economía o por spillovers. En conjunto se induce una cierta presión a la baja sobre el precio de la materia prima (cae la demanda, cae el precio) y, por tanto, el incremento en su uso por los efectos combinados. Pero claro, eso en un mercado de libre elección tecnológica y acceso a las fuentes de energía; por ello Khazoom y Brookes planteaban la necesidad de regular el uso del bien, ya fuese con impuestos o cuotas, con la intención de que la eficiencia energética no condicionará el incremento del consumo, sino su decremento:

“The effect of higher energy prices, either through taxes or producer-induced shortages, initially reduces demand but in the longer term encourages greater energy efficiency. This efficiency response amounts to a partial accommodation of the price rise and thus the reduction in demand is blunted. The end result is a new balance between supply and demand at a higher level of supply and consumption than if there had been no efficiency response.

¡Toma! El utilizar la misma cantidad para producir más servicios sólo podría conseguirse regulando la relación entre oferta y demanda. Es decir, debería buscarse una fórmula para canalizar los ahorros derivados de las mejoras individuales para evitar el disparo del consumo eficiente. ¿Suena a tasas ambientales? Pues de ahí vienen…; bueno, de eso y de la mezcla de la teoría económica clásica de la aplicación de tasas para reducir el efecto de las externalidades, ajustadas a propuestas más pragmática (comercio de permisos).

Si ahora volvemos a pensar en si la intensidad energética creciente puede ser positiva, está claro que no (otra cosa es si es inevitable, que parece que sí). A no ser que por la cabeza del que dijo eso pasase que eso venía derivado de la extensión de estrategias energéticas de alta eficiencia por los sectores más intensivos en energía de la economía española. No lo parece ¿no?.

Fabricio, hijo mío, que eres Doctor en Económicas por Oxford…

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Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is an Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business School and Ph.D (c) in Economy. All his professional career has been devoted to solve problems in the energy sector, starting with renewables in 1995, and currently lives in Buenos Aires (Argentina). Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share opinions about current topics regarding to energy and economy.
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