Una deuda ecológica con el planeta de los cuatro demasiados


Durante doscientos años largos, desde Malthus, nos hemos preguntado si nuestro planeta finito puede satisfacer nuestro crecimiento exponencial. Hasta hoy la respuesta (casi que más bien una demostración empírica) ha sido afirmativa: hemos bordeado el punto de corte malthusiano gracias a las mejoras tecnológicas. La duda es si en el futuro inmediato (con problemas como el cambio climático, alza de precios del petróleo ante la dificultad de acceder a nuevos yacimientos, globalización económica, colapso financiero, inminente nueva recesión…) vamos a modificar el frágil equilibrio entre población y recursos que se ha mantenido hasta hoy. El problema es saber qué se esconde -si se esconde algo- detrás de los cuatro terribles “demasiados”: demasiada gente para demasiados pocos recursos, y demasiada confianza en una tecnología de la que sabemos demasiado poco…

¿Cómo podemos medir ese equilibrio? Si repartimos toda la superficie productiva del planeta -sólo entre los humanos; o sea una sola especie frente a las otras 3,6 millones- tocamos a algo más de hectárea y media por persona. Aquí se cuentan cultivos, pastos, bosques y zonas de mares y océanos bioproductivos, por ejemplo para pesca. Ese número se llama biocapacidad, y se trata del área del planeta biológicamente productiva por persona. Esa ratio está claro que se corresponde con la oferta de recursos terrestres para nuestra supervivencia. Si ahora pasamos al lado de la demanda, se tratará de considerar la cantidad de ecosistemas necesarios para suministrar los recursos que consumen los humanos. A esta demanda se le llama huella ecológica.  Es evidente (es simple casación de oferta y demanda) que la huella ecológica no debe superar a la biocapacidad o habrá lo que en management se denomina una rotura de stock, o sea un desastre…

¿De qué depende? Como la tierra es finita, del área a repartir (eso está claro); pero también entre cuántos repartir y, sobretodo, a cuánto por persona. Y ese cuánto es, en realidad, a lo que equivale de forma práctica nuestro estándar de vida. Ese es nuestro modelo de consumo (calefacción, automóvil, dieta,…), y es el que determina nuestra huella ecológica, pues se basa en lo que tomamos del planeta. Todo este enfoque tan sencillo (y potente) para la evaluación de impactos humanos sobre los ecosistemas se les ocurrió a William Ress y a Mathis Wackernagel en 1992, en la redacción de la tesis doctoral del segundo dirigida por el primero. En 1996 publicaron el best-seller “Our ecological footprint: reducing human impact on the earth. Con el tiempo Rees se ha ido cabreando: su (tremenda) conferencia de noviembre de 2000 titulada “¿Hay vida inteligente en la Tierra?” da idea del mosqueo que lleva…

¿Y cómo estamos de equilibrio entre huella y biocapacidad? Pues no demasiado bien. La ONG americana Global Footprint Network ha realizado una serie de cálculos sobre el equilibrio ecológico  muy interesantes. Se trata de una serie de indicadores publicados en 2010 a partir de datos de 2007, que incluyen la evolución de los indicadores globales (Como planeta) desde los años 60, así como huella y biocapacidad en 2007 por países. ¿La evolución? cada vez le exigimos más a nuestro planeta… En 1980 ya empezamos a exigir más al planeta de lo que podía dar (dividir huella ecológica entre biocapacidad con resultado mayor a 1 equivale a sobreexplotar el planeta). En 2007 el ratio era de 1,51, es decir, para cubrir las necesidades físicas (alimentos, energía, bienes, etc.) de los humanos necesitábamos… ¡un planeta y medio!

Por países el tema toma un matiz diferente, pues es inevitable entrar en dilemas morales. Efectivamente, si en lugar de dividir restamos de la huella ecológica la biocapacidad vamos a obtener el déficit ecológico. La gracia de esta diferencia es determinar la sobreexplotación que realiza un país más allá de los límites y recursos de su territorio nacional. En otras palabras, cuánto debe importar (u ocupar) un país con relación a su territorio debido a unas necesidades que por si solo no puede satisfacer. Líderes destacados de la deuda ecológica por países son los grandes productores de petróleo: Arabia Saudita, Qatar, Kuwait o los Emiratos: necesitan como mínimo más de seis veces su superficie (los Emiratos casi diez). Países con desequilibrios (en teoría) lógicos son los industrializados OCDE con poco territorio, como Bélgica o Dinamarca, Israel, Singapur… Y luego los grandes industrializados: Japón, Estados Unidos… España ocupa un preocupante 14º lugar, con casi cuatro veces su territorio (3,81). De ahí que se diga (cada año) que por allí abril (0,25 veces el año, o sea el inverso de 4) España supera su  capacidad de utilización de recursos autóctonos entrando en deuda ecológica. Para el chafardeo,  aquí se puede encontrar la tabla del Global Footprint Network por países.

Esta claro que si algunos países están en déficit, otros están en superávit. De ahí que el término “deuda ecológica” haya tenido a menudo una connotación más beligerante, recordando los desequilibrios norte-sur (“we are creditors, not debtors!” dicen en el Foro de Porto Alegre). Esta idea ya se utilizó tanto para reivindicar el préstamo ecológico de los países del sur y más pobres a los del norte, como para recordar que no se pensaba pagar la deuda con el FMI. Al margen de lo lícito de la reivindicación (y que las cosas algo han cambiado en 10 años), el concepto de deuda ecológica puede asociarse a la biocapacidad prestada. Es decir, en los próximos años se debe restituir ese préstamo terráqueo, buscando reducir los impactos antes del colapso (en Naciones Unidas lo llaman overshoot), y compensar el deficit ecológico acumulado. ¿Nos estamos quedando con los recursos de las futuras generaciones? Eso parece ¿no?

Si segmentamos por economías (es decir por valores de PIB) podemos distinguir tres grupos de deudores ecológicos con diferentes pesos en la generación de deuda:

- Economías desarrolladas: 6,1 veces su superficie de huella ecológica y deuda de 3 veces su superficie nacional

- Economías emergentes (o Middle Income Countries, MICs): 2 veces su superficie de huella ecológica, biocapacida de  y deuda de 0,2 veces su superficie nacional

- Economías en vías de desarrollo (los famosos Low Income Countries o LICs): balance prácticamente cero (1,2 de huella ecológica y 1,1 de biocapacidad)

La imagen anterior muestra donde va a crecer la población mundial por regiones en los próximos 40 años, hasta el 2050.  Del mapa está claro que buena parte de esta nueva demanda de recursos se va a localizar en LICs y MICs. Tampoco cuesta mucho deducir que la presión sobre el ecosistemas va a aumentar enormemente en esos territorios, por lo que su deuda ecológica fácilmente aumentará; el descenso demográfico en los países OCDE debería reducir la presión pero ¿la huella ecológica es puramente demografía? No. Es algo más. Como ya se comentó en otro post anterior, recursos materiales (energía o cualquiera) son los elementos que precisamos para vivir, para el desarrollo humano; pero dentro entra también el estándar de vida: con lo que vive un tipo en Estados Unidos (12,5 hectáreas al año) viven casi 20 tipos en Bangladesh (0,56 hectáreas al año per cápita). Hablamos de confort material, pero eso no es necesariamente lujo. Se trata de esperanza de vida, educación, gasto sanitario, abastecimiento de agua, seguridad… ¿Cuánto costaría que todo el planeta pudiese llevar el estilo de vida europeo? Un mínimo de 5 planetas igualitos al nuestro… Lo cierto es que la presión demográfica al alza y la previsible escasez de recursos parecen establecer un entorno de cambio forzado, donde la primera parada debe ser una reflexión sobre el nivel de vida. Igual esta crisis ayuda a pensar en qué es realmente imprescindible y qué no. En el fondo, eso es la vida: el juego de definir las prioridades. Pero… ¿Y si no llegamos a ninguna conclusión? ¿Cuál será el siguiente paso? ¿Migraciones? ¿Reducción obligada del consumo? ¿Crisis demográfica? ¿Escasez progresiva? ¿Hambrunas? o… ¿Decrecimiento?

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Acerca de David Ruyet

David Ruyet (Barcelona, 1970) is Industrial Engineer by the UPC and MBA by ESADE Business Schoolm and Ph.D (c) in Economy. During all his professional career he has been always dealing with energy projects, devoted to renewable energy since 1995. Blogging at www.davidruyet.net is an opportunity to share oppinions about current topics regarding to energy and economy.
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8 respuestas a Una deuda ecológica con el planeta de los cuatro demasiados

  1. jose maria dijo:

    Yo personalmente entiendo que las politicas económicas y energéticas, en el futuro se deberan orientar pensando en el decrecimiento, escenario para el cual el sistema capitalista seguramente no esté preparado, el sistema está probado únicamente después de las dos grandes guerras con resultados positivos, ahora le biene la prueba de fuego.
    La cultura de la gente también debe cambiar, el presentador del telediario se felicita a sí mismo cuando españa “logra” un record de consumo eléctrico el 5 de Agosto de cada año, en el futuro nos deberemos felicitar por que estamos un 10 o un 15% por debajo de logros de años pretéritos.

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  7. Patricia dijo:

    Me parece que estos tipos de iniciativa son increibles. Muchisímas cosas así deberían hacerse por todo el mundo, porque el planeta es de todos y entre todos tenemos que cuidarlo en todos los sentidos.

    Supongo que habréis oído hablar también del FUTURE ECONOMY BARCELONA 2012. Es también un foro enfocado en este mismo tema, medio ambiente y economía internacional, los dos problemas que más afectan y preocupan a las empresas, a los profesionales y a los ciudadanos… y estará el ex-vicepresidente de los Estados Unidos, AL GORE, éste si que no me lo pierdo!!!

    Un pequeño resumen: El principal objetivo de este foro es el de proporcionar a empresarios, profesionales, políticos y estudiantes ideas y estrategias para afrontar la problemática actual y motivarles para que se interesen por el desarrollo de nuevos modelos económicos, poniendo de manifiesto que los daños al medio ambiente han de estar en el centro de dichos modelos.

  8. Alberto dijo:

    Pienso que existen dos claves principales para pronosticar o imaginar un futuro.

    La primera estriba en la evolución social, humana, el sentimiento planetario, la capacidad que tengan los habitantes de este planeta de tomar conciencia de la realidad.

    Resultara Fundamental que la poblacion logre evitar esquemas muy arraigados y deseados de capitalismo o comunismo productivo y cultura monetaria.
    El concepto de hormiga que debe producir para poder consumir mas tarde lo que guardò, consiste hoy en día en realidad en trabajar la mayoria de las veces destruyendo inutilmente recursos para generar en un alto porcentaje basura inutil, para luego tener derecho a consumir dicha basura, que debe ser reemplazada para que sea consumida ciclicamemte y no te quedes sin trabajo lo cual te dejaría en una posicion de no consumo, ni basura ni buenes esenciales.
    El resultante monetario de tu trabajo cuando lo ahorras e inviertes supuestamente te asegura monetariamente unos recursos futuros que en realidad te has dedicado concienzudamente a esquilmar cada dia.

    Tampoco funcionaran esquemas contrarios, relijiosos y anticuados de aislamiento lucha contra los demas, o rechazo tecnologico, es necesario entender que somos uno en un planeta que todo esta relacionado y comunicado y que no hay nada de malo en dominar tu planeta de una forma sostenible.

    Hoy en dia meterse en una discusion entre estos dos tipos de personas es como correr entre dos trincheras, te dispararan los dos.

    Y el segundo condicionante es la tecnologia, a veces la energia parece la madre de la tecnologia pero quien fue primero la gallina o el huevo?.
    Cuando miro las estrellas contemplo un universo repleto de energia pero vacio de vida, cuando pienso en algo tan pequeño como un atomo, la energia que encierra algo tan pequeño me.
    La clave parece consistir em que la energía de fusion llege a tiempo, es decir en un margen de menos de cuarenta años y reemplazar a los combustibles fosiles.
    Por otro lado que exista una verdadera revolucion en sistemas de almacenamiento electrico o aprovechamiento de viento, calor, luz, aire, mar, magma…que se yo…

    En el caso de que esto suceda, los demas factores incluidos los ambientales son rebertibles, pues energia abundante y tecnologia punta podrian en teoria dominar el planeta entero.
    En cuanto al problema de sobrepoblaciòn..
    Hoy por hoy resulta evidente que una poblacion con cultura, educacion, sanidad y bien comunicada, basicamente un lugar donde tus hijos no se mueren, cesa de multiplicarse exponencialmente.

    Dicho esto no tengo nada claro el futuro a cuarenta años, eso si me atrevo a pronosticar que el presente o mejor dicho el futuro cercano, proximos 10 años, va a ser complicado y doloroso.

    Un saludo y gracias por el Blog.
    Alberto

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